La caída del PBI por habitante profundiza las señales de alerta sobre la economía argentina

Aunque algunos sectores muestran signos de recuperación, economistas advierten que el retroceso del PBI per cápita expone un problema estructural de larga duración. En la última década, la riqueza generada por habitante cayó casi 6%, mientras persisten dudas sobre la capacidad de crecimiento sostenido de la economía.

 

Los últimos indicadores económicos volvieron a encender señales de preocupación sobre la situación estructural de la economía argentina. Más allá de las fluctuaciones mensuales de la actividad, distintos analistas advierten que el deterioro del Producto Bruto Interno (PBI) por habitante refleja un problema de fondo que el país arrastra desde hace más de una década.

Según datos analizados por especialistas y consultoras privadas, el PBI per cápita acumuló una caída cercana al 6% en los últimos diez años, una tendencia que evidencia que la economía no logró crecer al mismo ritmo que la población. Como consecuencia, cada habitante produce y consume menos riqueza en promedio que años atrás.

La preocupación se profundizó luego de conocerse una nueva caída de la actividad económica durante febrero, cuando el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una contracción del 2,6% respecto al mes anterior, el retroceso más pronunciado desde fines de 2023.

Para los economistas, el problema excede una coyuntura recesiva y revela un escenario de estancamiento persistente. Aunque algunos sectores lograron mostrar dinamismo en determinados períodos, el crecimiento aparece concentrado en pocas actividades y sin capacidad de expandirse al conjunto de la economía.

Entre los sectores con mejor desempeño aparecen actividades vinculadas a la energía, la minería, el agro y la intermediación financiera. En cambio, ramas como la industria, el comercio y la construcción continúan afectadas por la caída de la demanda interna y el ajuste económico.

Analistas privados sostienen que esta fragmentación limita cualquier recuperación sólida, ya que los sectores que crecen no siempre generan empleo masivo ni compensan la pérdida de actividad en áreas más intensivas en trabajo.

Otro aspecto que genera inquietud es la comparación regional. Mientras varios países sudamericanos lograron mejorar sus niveles de ingreso por habitante en los últimos años, Argentina aparece entre las economías con peor desempeño relativo de la región.

Entre las causas señaladas por especialistas aparecen factores como la apreciación cambiaria, la apertura comercial, el debilitamiento del mercado interno y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. En este contexto, parte del consumo se desplazó hacia productos importados, afectando especialmente a sectores productivos orientados al mercado local.

El deterioro del PBI per cápita también tiene implicancias políticas y sociales. Para distintos analistas, el dato pone en discusión una de las premisas centrales de cualquier programa económico: la posibilidad de que los costos actuales se traduzcan en mejoras futuras para la población.

En ese escenario, la discusión económica ya no se concentra únicamente en si la actividad logra recuperarse durante este año, sino en la capacidad de la Argentina para revertir un ciclo prolongado de bajo crecimiento y pérdida de bienestar por habitante.

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