El petróleo vuelve a subir por el freno en las negociaciones con Irán y la crisis en el estrecho de Ormuz
La interrupción del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz y el estancamiento de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán impulsaron una nueva escalada del precio del petróleo. Analistas advierten sobre riesgos crecientes de inflación global y una posible recesión si persiste la crisis energética.

El precio internacional del petróleo registró una nueva suba en medio del agravamiento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán y de la continuidad de las restricciones en el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del mundo. La incertidumbre geopolítica y el freno en las conversaciones diplomáticas volvieron a generar preocupación en los mercados internacionales por el impacto sobre la oferta global de energía.
El crudo Brent llegó a subir hasta un 3% y alcanzó los 108,50 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se aproximó a los 97 dólares antes de moderar parcialmente las ganancias tras versiones sobre una posible propuesta iraní para reactivar las negociaciones.
De acuerdo con información publicada por Bloomberg Línea en base a reportes internacionales, las conversaciones para avanzar hacia un acuerdo permanecen trabadas luego de que el gobierno estadounidense suspendiera nuevas instancias diplomáticas mediadas por Pakistán. A su vez, las autoridades iraníes reiteraron que no retomarán negociaciones bajo amenazas o bloqueos.
La situación mantiene prácticamente paralizado el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula una parte significativa del comercio mundial de petróleo, gas natural y combustibles. Tanto las restricciones impuestas por Estados Unidos como las medidas adoptadas por Irán redujeron drásticamente el flujo diario de embarcaciones en la zona.
Analistas del mercado energético advirtieron que la prolongación de esta situación podría generar consecuencias severas para la economía mundial. La caída en la oferta energética ya comenzó a impactar sobre los precios internacionales del petróleo y alimenta temores de una nueva aceleración inflacionaria global.
Especialistas sostienen que, si el estrecho de Ormuz continúa bloqueado durante las próximas semanas, la economía internacional podría enfrentar problemas de abastecimiento energético y una desaceleración más profunda de la actividad económica.
En ese contexto, algunos operadores estiman que la reducción de la oferta mundial de petróleo podría superar el 10%, obligando a un ajuste del consumo global. Entre los efectos esperados aparecen recortes en actividades altamente dependientes de combustibles, como el transporte aéreo y sectores industriales intensivos en energía.
En medio de la crisis, surgieron versiones sobre una propuesta presentada por Irán a través de mediadores pakistaníes para avanzar en una reapertura del estrecho y destrabar parcialmente el conflicto. Sin embargo, hasta el momento no hubo confirmaciones oficiales sobre un posible acuerdo.
La escalada de tensión volvió a golpear a los mercados financieros internacionales, que siguen de cerca la evolución del conflicto y sus consecuencias sobre la inflación, las tasas de interés y el crecimiento global.
