El petróleo vuelve a subir por la escalada en Medio Oriente y el impacto sobre la oferta global

El Brent supera los US$104 y el WTI ronda los US$97 en un contexto de ataques a infraestructura energética y restricciones en el estrecho de Ormuz.

El petróleo vuelve a subir por la escalada en Medio Oriente y el impacto sobre la oferta global

 

Los precios internacionales del petróleo retomaron la tendencia alcista en medio de una creciente tensión geopolítica en Medio Oriente, donde nuevos ataques a infraestructura energética reactivaron las preocupaciones por el suministro global. El crudo Brent volvió a ubicarse por encima de los US$104 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se mantuvo cerca de los US$97, en un mercado atravesado por la incertidumbre y la volatilidad.

El repunte se produce luego de una breve caída registrada a comienzos de la semana, en un contexto marcado por la continuidad de los enfrentamientos y la afectación directa de instalaciones clave para la producción y exportación de energía. Entre los episodios recientes, se reportaron ataques con drones y misiles a yacimientos en Irak, así como la interrupción de operaciones en campos gasíferos de Emiratos Árabes Unidos. A esto se suma la suspensión de cargas de crudo en puertos estratégicos, lo que profundiza el deterioro de las perspectivas de abastecimiento.

La situación se vuelve aún más delicada por las restricciones en el tránsito marítimo a través del estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético global. La circulación de buques se encuentra fuertemente limitada, con efectos que ya comienzan a trasladarse a los mercados asiáticos, particularmente dependientes de estas rutas. En paralelo, algunos países productores han reducido su nivel de extracción, mientras otros buscan alternativas logísticas para sostener las exportaciones.

Según Bloomberg Línea, el conflicto ya provocó un incremento superior al 40% en los precios del petróleo desde su inicio, reflejando el fuerte impacto de la incertidumbre sobre los mercados energéticos. Aunque Estados Unidos anunció la liberación parcial de reservas estratégicas para contener la escalada, la medida no logró revertir la tendencia general al alza.

El escenario se complejiza además por las señales contradictorias en el plano político y militar. Mientras desde Washington se evalúa ampliar los ataques a instalaciones energéticas iraníes, también se intenta garantizar la continuidad del comercio marítimo en la región. En este marco, la dinámica del mercado se ve influida por múltiples factores simultáneos, lo que dificulta anticipar la evolución de los precios en el corto plazo.

Analistas del sector advierten que el tránsito por el estrecho de Ormuz podría volverse cada vez más selectivo, condicionado por criterios geopolíticos, lo que introduciría nuevas distorsiones en el comercio global de crudo. Incluso se detectaron cambios en las rutas de navegación, con buques que circulan más cerca de la costa iraní, en un intento por adaptarse a las nuevas condiciones de seguridad.

En este contexto, la volatilidad se consolida como rasgo central del mercado energético, con oscilaciones diarias impulsadas tanto por eventos militares como por decisiones políticas. La persistencia del conflicto y la falta de certezas sobre su evolución mantienen en alerta a los inversores, que buscan evaluar el alcance real de las interrupciones en la oferta y su impacto sobre la economía global.

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