El dólar se fortalece y redefine el mapa cambiario en América Latina
La divisa estadounidense cerró su mejor trimestre desde 2024 impulsada por la incertidumbre global. En la región, el desempeño de las monedas fue dispar.
El dólar consolidó un fuerte avance durante el primer trimestre de 2026 y marcó su mejor desempeño desde finales de 2024, en un contexto internacional atravesado por la incertidumbre geopolítica y la volatilidad de los mercados financieros.
El fortalecimiento de la moneda estadounidense estuvo impulsado principalmente por un aumento en la aversión al riesgo, que llevó a los inversores a refugiarse en activos considerados seguros. A esto se sumó el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre el mercado energético, que alteró las expectativas de crecimiento global y reforzó la demanda de dólares.
En este escenario, el índice Bloomberg Dollar Spot registró una suba sostenida, reflejando un cambio en las expectativas del mercado frente a comienzos de año, cuando predominaban las proyecciones a la baja para la divisa estadounidense .
El desempeño de las monedas latinoamericanas fue heterogéneo. Algunas divisas lograron sostenerse o incluso apreciarse frente al dólar, impulsadas por factores internos como el ingreso de capitales, el dinamismo exportador o niveles elevados de tasas de interés. Entre ellas se destacaron el colón costarricense, el real brasileño y el peso argentino.
En contraste, otras monedas registraron caídas, afectadas por su dependencia de importaciones energéticas o por condiciones económicas locales más frágiles. Este comportamiento evidencia la sensibilidad de las economías emergentes a los cambios en el contexto global.
El impacto del aumento del precio del petróleo también jugó un rol central en esta dinámica, ya que benefició a países exportadores de energía, mientras que generó presiones adicionales en aquellas economías con balanza energética deficitaria.
Además, la evolución de las tasas de interés y las decisiones de los bancos centrales en la región influyeron en el comportamiento de las divisas, al modificar el atractivo de los activos en moneda local frente a los instrumentos denominados en dólares.
De cara a los próximos meses, el desempeño cambiario en América Latina estará condicionado por la evolución del conflicto geopolítico, la dinámica de los precios de las materias primas y las decisiones de política monetaria a nivel global.
En este contexto, el dólar continúa consolidándose como el principal activo de refugio, mientras las monedas emergentes permanecen expuestas a cambios bruscos en el apetito por riesgo y a la evolución del escenario internacional.

