Milei evalúa viajar a Brasilia para la firma final del acuerdo Mercosur–Unión Europea
Lula da Silva busca una foto conjunta con todos los mandatarios del bloque para concretar un tratado que lleva más de dos décadas de negociaciones. En la Casa Rosada aseguran que el Presidente argentino está dispuesto a participar.
La posibilidad de que Javier Milei viaje a Brasil a fines de diciembre cobró fuerza en las últimas horas, en el marco de los preparativos para la firma definitiva del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. El tratado, discutido durante más de veinte años, podría concretarse antes de que termine el 2025 si se confirman las señales que enviaron los gobiernos sudamericanos.
El principal impulsor es el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que originalmente quería rubricar el pacto en Foz de Iguazú durante la cumbre del Mercosur. Sin embargo, ante la reticencia de Milei y de su par paraguayo Santiago Peña a participar de una foto conjunta que lo favoreciera políticamente, Lula propuso desdoblar los eventos: trasladar la firma a Brasilia el 20 de diciembre y posponer la cumbre para el 14 de enero.
En la Casa Rosada todavía no emitieron una confirmación oficial, pero altos funcionarios aseguraron que Milei tiene decidido asistir. “Va a ir”, afirmó uno de ellos. Desde el entorno presidencial explican que la definición está atada a las conversaciones con Peña, su aliado más estrecho en la región, junto al flamante mandatario boliviano, Rodrigo Paz.
A mitad del texto, se menciona que según Infobae, dentro del Gobierno argentino algunos asesores celebran la composición actual del bloque regional, convencidos de que Milei, Peña y Paz tenderán a coordinar posiciones frente a Lula y al presidente uruguayo Yamandú Orsi.
El mayor foco de incertidumbre persiste en Paraguay, país que asumirá la presidencia pro tempore y que mostró reparos para sumarse a la ceremonia en Brasilia. No obstante, fuentes diplomáticas sostienen que Lula y Peña habrían logrado acercar posiciones, lo que facilitaría la asistencia plena de los mandatarios.
Pese al consenso interno del Mercosur, la demora no proviene de Sudamérica sino de la Unión Europea. Francia lidera las objeciones, acompañada por Irlanda y Polonia, con reclamos para reforzar la protección de sus sectores agroindustriales. Aun así, desde la diplomacia argentina remarcan que el texto del acuerdo ya no se modificará. Lo único que podría discutirse son salvaguardas o mecanismos de transición adicionales para ciertos mercados europeos.
En el G20 de la semana pasada, el canciller francés Jean-Noël Barrot planteó al canciller argentino Pablo Quirno la posibilidad de consensuar una cláusula específica para esos sectores, aunque no está claro si esa negociación prosperará. El Gobierno argentino insiste en que cualquier instrumento adicional deberá ser compatible con el contenido del acuerdo ya cerrado.
La elección del 20 de diciembre como fecha clave responde a un dato central: días antes se reunirá el Consejo Europeo para decidir si habilita la firma. Esa instancia será el segundo nivel de aprobación después del aval de la Comisión Europea obtenido el 3 de septiembre. “No esperamos problemas en el Consejo; el verdadero reto estará en los parlamentos nacionales”, admitió una fuente oficial.
Si el Consejo Europeo da luz verde, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, viajará a Brasil para la ceremonia con los líderes del Mercosur. La expectativa es alta: el entendimiento conformará una de las mayores áreas de libre comercio del planeta, abarcando cerca de 780 millones de habitantes.

