Lorenzetti advirtió una “debilidad institucional extrema” en el Poder Judicial y reclamó avanzar con reformas urgentes
El ministro de la Corte alertó por el 40% de vacantes en los tribunales y cuestionó la prolongada demora en cubrir cargos. También mostró preocupación por el funcionamiento de una Corte de solo tres integrantes y por la falta de autonomía tecnológica y presupuestaria.
El juez de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, realizó un diagnóstico severo sobre la situación del Poder Judicial y sostuvo que el sistema atraviesa “una extrema debilidad institucional” debido a la falta de jueces en todo el país. Durante una entrevista con radio Mitre, señaló que cerca del 40% de los cargos permanecen vacantes y que la prolongada demora en la aprobación de pliegos por parte del Poder Ejecutivo y el Congreso profundiza la crisis de funcionamiento en los tribunales.
El magistrado también expresó su inquietud por la composición reducida del máximo tribunal, integrado actualmente por él, Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz. Afirmó que el hecho de funcionar con solo tres miembros “no es normal” en comparación con otras cortes del mundo y que, pese a ello, han logrado acordar en “una gran cantidad de casos” a lo largo del último año. Según reconstruyó Infobae, Lorenzetti remarcó que esta integración mínima limita la actividad del tribunal y dificulta la representación institucional.
Una parte sustancial de sus críticas estuvo dirigida al Consejo de la Magistratura, al que consideró inmerso en un proceso de selección de jueces excesivamente lento y politizado. “Los concursos duran seis años, hay un problema muy serio”, advirtió, y reivindicó la necesidad de reformar el organismo para agilizar los nombramientos. En la misma línea, cuestionó la práctica de sucesivos gobiernos de retirar pliegos pendientes y dejar desiertas numerosas vacantes durante largos períodos.
Sobre la evolución del sistema judicial, Lorenzetti destacó el avance en causas de corrupción durante las últimas dos décadas, aunque señaló que megaprocesos como el caso Cuadernos requieren mayor celeridad y una estructura suficiente para garantizar igualdad ante la ley. Sostuvo que estos expedientes deben tramitarse de forma presencial y con plazos más breves, dado el volumen de imputados y la relevancia institucional que poseen.
El juez también reflexionó sobre los cambios tecnológicos que atraviesan al país y al mundo, y advirtió que la falta de actualización del Poder Judicial limita su capacidad de respuesta. Valoró herramientas como la vigilancia electrónica y otros recursos empleados en investigaciones complejas, pero apuntó que el sistema lleva “20 años sin actualizarse” y que esto impide prestar un servicio eficiente y ágil. A la vez, alertó sobre los riesgos que plantean los avances tecnológicos para los derechos individuales, sobre todo frente a eventuales gobiernos autoritarios.
En su visión, la crisis institucional está vinculada a una creciente desconexión entre ciudadanía y sistema político. Sostuvo que la población exige resultados concretos y que la falta de respuestas alimenta la desconfianza democrática. Como ejemplo, señaló que algunas encuestas internacionales revelan que parte de la sociedad podría aceptar soluciones autoritarias si percibe que la democracia no garantiza eficacia.
Finalmente, Lorenzetti insistió en que la primera reforma necesaria es garantizar un Poder Judicial “autónomo e independiente”, con presupuesto propio y capacidad de incorporar tecnología. El magistrado presentó recientemente su libro “El liderazgo del caos”, donde desarrolla una mirada más optimista sobre la administración de sistemas complejos y fragmentados, y reivindicó la importancia de reconstruir un proyecto común en un contexto global marcado por múltiples crisis simultáneas.

