El FMI mejora la proyección de crecimiento para China, pero exige una transición económica más profunda

El organismo elevó al 5% su previsión para 2025 y al 4,5% para 2026, aunque alertó sobre desequilibrios en el sector inmobiliario, deuda local y débil demanda interna. También reclamó avanzar hacia un modelo basado en el consumo.

 

El Fondo Monetario Internacional presentó su revisión anual sobre la economía china y, si bien ajustó al alza sus perspectivas de crecimiento para los próximos años, insistió en que el gigante asiático debe acelerar un giro estructural hacia un modelo menos dependiente de la inversión y las exportaciones financiadas por deuda. El nuevo pronóstico eleva la expansión prevista para 2025 al 5%, desde el 4,8%, y proyecta un crecimiento del 4,5% para 2026, por encima del 4,2% estimado previamente.

El organismo subrayó que China continúa desempeñando un rol determinante en la dinámica global, con un superávit comercial que por primera vez superó el billón de dólares y una contribución esperada de hasta el 40% al crecimiento mundial de 2025. Sin embargo, el FMI advirtió que estos resultados conviven con fragilidades internas significativas: la crisis inmobiliaria, el endeudamiento de los gobiernos locales y el freno del consumo ponen en cuestión la sostenibilidad del actual patrón de expansión. De acuerdo con Ámbito, la discusión se da mientras Pekín aguarda la evaluación del Artículo IV, un informe tradicionalmente sensible para su relación con los principales socios comerciales.

El reporte del Fondo fue explícito en cuanto a las prioridades. Señaló que la magnitud de la economía china y la creciente tensión comercial internacional hacen cada vez menos viable mantener un crecimiento impulsado por las exportaciones. Para sostener un ritmo robusto, afirmó, el país debe avanzar con políticas que incentiven el gasto interno y reduzcan el elevado nivel de ahorro de los hogares. Entre las recomendaciones se incluyen medidas fiscales y monetarias más expansivas, ajustes en la política industrial y una disminución de inversiones consideradas ineficientes.

Si bien el organismo evitó referirse directamente a la disputa arancelaria con Estados Unidos, remarcó que el contexto global obliga a China a reformular su estrategia de desarrollo. “La prioridad es consolidar un modelo basado en el consumo”, indicó el informe, y advirtió que las reformas deberán ser “urgentes y contundentes” para evitar que las actuales vulnerabilidades frenen la recuperación.

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