Con el aval del Senado, Milei se encamina a ser el primer presidente de la región en ratificar el acuerdo Mercosur-UE

El oficialismo asegura contar con los votos necesarios para aprobar el tratado este jueves en la Cámara alta. La jugada tiene impacto económico y también simbólico, en una carrera con Uruguay por liderar la ratificación en la región.

 

Si el Senado confirma este jueves la media sanción ya otorgada por Diputados, el presidente Javier Milei podrá anunciar en la apertura de sesiones ordinarias que Argentina se convirtió en el primer país del Mercosur en ratificar el acuerdo comercial con la Unión Europea. En el oficialismo sostienen que La Libertad Avanza reúne los votos necesarios para avanzar con la aprobación y acelerar la entrada en vigor del entendimiento entre ambos bloques.

La estrategia del Gobierno incluyó apurar el tratamiento parlamentario en las últimas 48 horas, adelantando el debate previsto inicialmente para el viernes. En paralelo, Uruguay también activó su proceso de ratificación, en una dinámica que fuentes oficiales interpretan como una competencia por posicionarse primero ante Bruselas. En Brasil y Paraguay, en cambio, los tiempos legislativos avanzan con mayor lentitud.

Desde el oficialismo remarcan que una ratificación temprana tiene efectos prácticos inmediatos. Una vez aprobado el acuerdo, el Consejo Europeo queda formalmente notificado y comienza a correr un plazo de dos meses para su aplicación en el caso argentino. Según legisladores libertarios, esto permitiría, por ejemplo, cubrir antes que otros socios del Mercosur determinadas cuotas de exportación, como las vinculadas a la carne, lo que otorgaría una ventaja comercial relativa frente a países como Brasil.

El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, resultado de más de una década de negociaciones, se compone de un capítulo político y otro económico. La parte política se encuentra demorada tras la decisión del Parlamento Europeo de remitir el texto al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para analizar su compatibilidad con los tratados comunitarios, un proceso que podría extenderse hasta dos años. En cambio, el componente comercial ya habilita avances parciales a través del Consejo Europeo para los países que completen su ratificación.

El tratado prevé la eliminación gradual de aranceles y la armonización de regulaciones técnicas en el intercambio de bienes y servicios entre ambos bloques, conformando un mercado de más de 700 millones de personas. Desde la Casa Rosada destacan que, con la entrada en vigor del acuerdo interino de comercio, Argentina ampliaría significativamente la proporción del PBI global con la que mantiene instrumentos comerciales, superando el 30% del producto mundial. También sostienen que la liberalización beneficiará a la mayoría de las exportaciones agrícolas del Mercosur hacia Europa.

En el plano internacional, el acuerdo recibió respaldo de diplomáticos europeos. El embajador de Alemania en Argentina, Dieter Lamle, lo calificó como una oportunidad para profundizar la integración y fomentar la innovación, al tiempo que subrayó la reducción de aranceles en el 90% de los grupos de productos. Asimismo, el comisario europeo de Comercio y Seguridad Económica, Maros Sefcovic, señaló que la falta de implementación del acuerdo desde 2021 habría implicado para la Unión Europea pérdidas significativas en términos de PBI y oportunidades de exportación.

Sin embargo, la iniciativa enfrenta críticas de sectores opositores y de algunos Estados miembros de la UE. En Argentina, bloques opositores advirtieron sobre el posible impacto en la industria nacional y la necesidad de adaptación a estándares técnicos más exigentes. En Europa, países como Francia, Irlanda, Austria y Polonia expresaron preocupación por la competencia que podrían enfrentar sus productores agrícolas. Pese a estas resistencias, el Gobierno argentino apuesta a que la ratificación en el Senado consolide un mensaje de liderazgo regional y refuerce su estrategia de inserción internacional.

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