Dólar en baja e inflación en alza: advierten por el impacto de la apreciación cambiaria en el comercio exterior

Economistas alertan que la caída del tipo de cambio oficial, combinada con una inflación aún elevada, fortalece al peso y puede abaratar importaciones y restar competitividad a las exportaciones, especialmente en sectores con mayor valor agregado.

Dólar en baja e inflación en alza: advierten por el impacto de la apreciación cambiaria en el comercio exterior

 

El descenso sostenido del tipo de cambio mayorista y la persistencia de una inflación mensual cercana al 3% generaron en las últimas semanas una apreciación real del peso que reavivó el debate sobre sus efectos en el comercio exterior. En lo que va del año, el dólar mayorista retrocedió $56, una caída aproximada del 3,8% respecto del cierre de diciembre, mientras que la inflación de enero fue del 2,9% y las estimaciones privadas para febrero se ubican entre 2,5% y 3%. La combinación de ambas variables fortaleció el tipo de cambio real y llevó al Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM) a niveles mínimos desde mediados del año pasado.

Según análisis de consultoras privadas, frente al dólar un valor cercano a $1.380 implica una baja significativa respecto de los picos de 2018-2020 y del salto cambiario de 2023. Algo similar ocurre frente al euro y, con mayor intensidad, frente al real brasileño, donde el tipo de cambio real se encuentra cerca de los niveles más bajos de la serie histórica, marcando una apreciación importante respecto de uno de los principales socios comerciales del país.

Para algunos economistas, este escenario puede traducirse en un abaratamiento de las importaciones y un encarecimiento relativo de los costos internos, afectando la competitividad exportadora. Federico Glustein señaló que Argentina habría apreciado su moneda en mayor medida que otros países de la región en lo que va de 2026 y advirtió que, si la tendencia continúa, podría impactar en la producción industrial y en el Producto Bruto Interno, aunque contribuiría a moderar la inflación en el corto plazo. También remarcó que el fortalecimiento del peso facilita el ingreso de productos desde Estados Unidos y China, al reducir el costo de importación.

No obstante, otros analistas observan que la desaceleración de la actividad económica opera como contrapeso. Claudio Caprarulo, director de Analytica, indicó que, pese al proceso de apreciación del TCRM desde octubre, las importaciones de bienes muestran una caída sostenida, en particular en bienes de capital y de consumo. En enero, el superávit comercial fue de US$1.987 millones, impulsado por mayores exportaciones de trigo y manufacturas industriales, pero también por una retracción en las compras externas asociada al enfriamiento de la economía.

El impacto sectorial no es homogéneo. Lorenzo Sigaut Gravina, de Equilibra, explicó que en actividades vinculadas a commodities como la soja, el petróleo o el gas, el precio internacional tiene mayor incidencia que el tipo de cambio local. Sin embargo, en sectores industriales con mayor valor agregado, donde compiten directamente con bienes importados, la apreciación cambiaria puede profundizar las dificultades, especialmente en el comercio con Brasil y China. En estos casos, el encarecimiento de los costos internos frente a precios importados más estables complica la posición de la producción nacional.

De cara a los próximos meses, algunos economistas no prevén cambios sustanciales en la estrategia oficial, dado que el ancla cambiaria forma parte central del programa económico. La discusión gira en torno a cuánto puede sostenerse esta dinámica sin afectar la competitividad externa y cuál será el equilibrio entre la estabilidad de precios y el desempeño del sector productivo.

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