Trump endurece su discurso contra Maduro y sugiere que dejar el poder sería “una decisión inteligente”

Desde Oslo, la opositora venezolana defendió la captura del buque petrolero ordenada por Washington y admitió cooperación activa con Estados Unidos. No descartó una acción armada extranjera en su país y anunció que regresará en la clandestinidad.

 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó este lunes el tono de sus advertencias hacia Venezuela al afirmar que su par Nicolás Maduro sería “inteligente” si optara por abandonar el poder. En declaraciones realizadas desde su residencia de Mar-a-Lago, el mandatario republicano dejó abierta la posibilidad de una ofensiva más directa y sostuvo que, si Maduro “se hace el duro”, enfrentará consecuencias definitivas.

Consultado sobre si Washington busca un cambio de gobierno en Caracas, Trump respondió que esa posibilidad “depende de lo que él quiera hacer”, aunque insistió en que la salida de Maduro sería la opción más conveniente. En la misma línea, volvió a acusar al gobierno venezolano —sin presentar pruebas— de facilitar el tráfico de drogas y criminales hacia territorio estadounidense.

En paralelo a sus declaraciones políticas, Trump confirmó que Estados Unidos se quedará con los cerca de 1,9 millones de barriles de petróleo incautados a un buque venezolano el pasado 10 de diciembre. Según explicó, ese crudo podría ser vendido o incorporado a las reservas estratégicas del país. La afirmación se dio en el marco del bloqueo anunciado por Washington a embarcaciones sancionadas que entren o salgan de puertos venezolanos, mientras fuerzas estadounidenses mantienen operativos navales en el Caribe.

Durante el mismo acto, el presidente anunció un ambicioso plan de inversión militar que contempla la construcción de nuevos buques de guerra, incluidos portaaviones y dos grandes naves que, según dijo, integrarán la futura “clase Trump”. El proyecto, al que calificó como parte de una “flota dorada”, apunta a revitalizar la industria naval estadounidense frente al avance de potencias como China.

Desde Caracas, la respuesta no tardó en llegar. Maduro cuestionó el rol de Trump y lo instó a concentrarse en los problemas internos de su país. En un acto público transmitido por la televisión estatal, sostuvo que a su par estadounidense “le iría mejor” si atendiera los asuntos de Estados Unidos en lugar de intervenir en la política venezolana. Además, advirtió que el bloqueo a buques petroleros amenaza con generar impactos negativos en la economía mundial y en la estabilidad de los mercados energéticos.

El gobierno venezolano también reforzó su ofensiva diplomática. A través de su canciller, informó que Rusia expresó su “pleno respaldo” frente a lo que calificó como actos de piratería y violaciones al derecho internacional, y anticipó que el tema será tratado en una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU. China e Irán, aliados de Caracas, también manifestaron su rechazo a las sanciones unilaterales impulsadas por Washington.

La escalada entre ambos países se inscribe en un contexto de creciente militarización del Caribe y de tensiones diplomáticas sostenidas, que se profundizaron en los últimos meses con operativos navales, incautaciones de embarcaciones y acusaciones cruzadas. El conflicto, que combina presión económica, retórica beligerante y movimientos militares, suma así un nuevo capítulo con impacto regional e internacional, según consignó Página/12.

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