Trump afirma que Irán aceptó inspecciones nucleares, pero Teherán lo desmiente

Estados Unidos e Irán mantienen negociaciones para consolidar el fin del conflicto en Medio Oriente, aunque persisten diferencias sobre las inspecciones internacionales al programa nuclear iraní. En paralelo, el Senado estadounidense votó por primera vez a favor de poner fin a la guerra.

 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este martes que Irán aceptó someter sus instalaciones nucleares a inspecciones permanentes del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), una afirmación que fue rápidamente desmentida por las autoridades iraníes.

El mandatario estadounidense sostuvo que las conversaciones bilaterales desarrolladas en Suiza avanzan favorablemente y que Teherán aceptó un esquema de supervisión internacional de máxima exigencia sobre su programa nuclear.

Según Trump, este entendimiento representa una garantía de transparencia y constituye uno de los principales avances alcanzados tras el acuerdo para poner fin a la guerra en Medio Oriente.

Además, vinculó este supuesto compromiso iraní con la decisión de mantener abierto el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes para el comercio mundial de hidrocarburos, aunque aclaró que la presencia militar estadounidense en la zona continuará activa.

Sin embargo, las autoridades iraníes rechazaron públicamente estas afirmaciones. El embajador iraní ante Naciones Unidas en Ginebra negó que exista un acuerdo para permitir inspecciones internacionales en las instalaciones nucleares dañadas durante el conflicto.

En la misma línea, la Cancillería iraní aseguró que no hay reuniones programadas con representantes del OIEA ni planes para habilitar el acceso a las centrales afectadas.

Las discrepancias evidencian que, pese a los avances diplomáticos, todavía persisten importantes diferencias entre ambas partes sobre el alcance y las condiciones de un eventual acuerdo definitivo.

En paralelo, la política interna estadounidense también comenzó a reflejar un desgaste creciente respecto del conflicto. Por primera vez, el Senado aprobó una resolución que solicita poner fin a la guerra o, en su defecto, que el presidente solicite autorización legislativa para continuarla.

La iniciativa fue respaldada por legisladores demócratas y por un grupo de senadores republicanos, dejando al descubierto ciertas tensiones dentro del propio oficialismo.

Si bien la resolución no tiene carácter vinculante y su efecto es principalmente simbólico, constituye una señal política relevante sobre el nivel de apoyo que conserva la estrategia internacional de la Casa Blanca.

Mientras tanto, Estados Unidos e Irán continúan negociando aspectos centrales relacionados con el programa nuclear, las sanciones económicas y los mecanismos de supervisión internacional, en un proceso que todavía presenta numerosos puntos de incertidumbre.

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