Lula puso condiciones a la iniciativa de paz de Trump y reclamó un rol explícito para Palestina

En una conversación telefónica con el presidente estadounidense, el mandatario brasileño exigió que la Junta de Paz se limite a Gaza, no reemplace a la ONU y contemple la participación palestina.

 

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, mantuvo este lunes una extensa conversación telefónica con su par de Estados Unidos, Donald Trump, en la que expresó reparos de fondo a la propuesta de crear una Junta de Paz impulsada desde Washington. Lula condicionó cualquier participación brasileña a que el organismo tenga un mandato estrictamente acotado a la situación en Gaza, incluya un espacio para Palestina y no aspire a convertirse en una estructura global paralela a la Organización de las Naciones Unidas.

Según la información difundida por la Presidencia brasileña, el jefe de Estado insistió en que la iniciativa no debe desbordar el marco del conflicto en Gaza ni reemplazar los mecanismos multilaterales existentes. La postura fue una reafirmación de críticas que Lula había formulado días antes, cuando acusó a Trump de intentar construir una suerte de “nueva ONU” bajo liderazgo estadounidense.

La propuesta original del mandatario norteamericano fue presentada como un instrumento para supervisar la reconstrucción de Gaza tras el cese de hostilidades, aunque en distintas declaraciones también fue descripta como una herramienta con vocación de intervenir en otros conflictos internacionales. Ese carácter expansivo es, precisamente, uno de los puntos que Brasil cuestiona, al considerar que podría erosionar el rol central de las Naciones Unidas en la gobernanza global.

En ese marco, Lula volvió a defender el multilateralismo y reiteró su histórica demanda de una reforma profunda del sistema internacional, con especial énfasis en la ampliación del Consejo de Seguridad de la ONU para incluir a países emergentes. La posición brasileña encontró eco en otros líderes con los que el mandatario viene coordinando posiciones, en particular en Asia y América Latina, en una estrategia orientada a frenar iniciativas que, a su juicio, concentran poder por fuera de los consensos globales. El trasfondo de esta discusión fue analizado por medios como Página 12, que destacaron la tensión entre la propuesta estadounidense y la defensa brasileña del orden multilateral.

La llamada también abordó el estado de la relación bilateral, que en los últimos meses mostró señales de distensión tras un período de fricciones comerciales y políticas. Desde el Palacio de Planalto señalaron que ambos presidentes coincidieron en que el crecimiento económico de Brasil y Estados Unidos puede tener un efecto positivo en la región y manifestaron la voluntad de profundizar la cooperación en áreas consideradas estratégicas.

Entre los temas tratados figuró la situación en Venezuela, donde Lula volvió a plantear la necesidad de preservar la estabilidad regional y evitar una escalada de tensiones en Sudamérica. El mandatario brasileño reiteró su rechazo a acciones unilaterales y subrayó la importancia de trabajar por el bienestar de la población venezolana a través de soluciones políticas.

Finalmente, ambos líderes acordaron avanzar en la organización de un encuentro presencial en Washington en las próximas semanas, una vez que Lula concluya su agenda internacional en Asia. La eventual visita marcaría el primer cara a cara del presidente brasileño con Trump desde el regreso del republicano a la Casa Blanca y se produciría en un contexto atravesado por debates sobre el alcance de las iniciativas de seguridad impulsadas por Estados Unidos y el papel que los países emergentes buscan ocupar en la arquitectura global.

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