La Unión Europea reconoce progresos y acelera el camino para sellar el acuerdo con el Mercosur

La Comisión Europea informó que existen “avances” entre los Estados miembros para aprobar el acuerdo comercial con los países del Mercosur y expresó su expectativa de firmarlo “pronto”, a pesar de las objeciones del sector agrícola en varios países del bloque.

La Unión Europea reconoce progresos y acelera el camino para sellar el acuerdo con el Mercosur

 

La Comisión Europea informó que las negociaciones internas entre los Estados miembros muestran avances significativos de cara a la aprobación del acuerdo comercial con el Mercosur. Si bien evitó confirmar una fecha concreta para la firma, el organismo comunitario aseguró que el proceso avanza en una dirección favorable y que existe un clima de mayor consenso dentro del bloque.

La portavoz de la Comisión, Paula Pinho, señaló en conferencia de prensa que en las últimas semanas se registraron progresos relevantes en las conversaciones entre los 27 países de la Unión Europea. Aunque no ratificó el 12 de enero como posible día de firma, sostuvo que el trabajo diplomático continúa y que “el rumbo es el correcto”.

El acuerdo, que lleva más de dos décadas de negociaciones, apunta a conformar una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, integrando a la Unión Europea con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Sin embargo, el cronograma original sufrió demoras luego de que algunos gobiernos europeos expresaran objeciones vinculadas al impacto que el tratado podría tener sobre sus productores agropecuarios.

Según el esquema del entendimiento, la Unión Europea ampliaría sus exportaciones de bienes industriales como automóviles, maquinaria y bebidas, mientras que el Mercosur accedería con mayor facilidad al mercado europeo para productos agroindustriales como carne, azúcar, arroz, miel y soja. Este punto generó resistencia en distintos sectores rurales del bloque europeo, preocupados por la competencia de productos sudamericanos a menor costo.

De acuerdo con información difundida por agencias internacionales como AFP, Italia y Francia solicitaron reforzar cláusulas de salvaguardia, controles a las importaciones y exigencias ambientales y sanitarias más estrictas para los países del Mercosur. Estas condiciones son clave para que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, obtenga el aval político necesario antes de avanzar con la firma.

En los próximos días, el tema será analizado en varias instancias. Está previsto que los ministros de Agricultura de la Unión Europea se reúnan en Bruselas para debatir el impacto del acuerdo y su vínculo con la Política Agrícola Común. Además, los representantes permanentes de los Estados miembros podrían someter el tema a votación por mayoría calificada.

Mientras tanto, algunos países mantienen una postura claramente favorable. España y Alemania respaldan el tratado, al considerar que puede convertirse en una herramienta clave para dinamizar sus economías en un contexto global marcado por tensiones comerciales. En particular, Berlín ve en el acuerdo una oportunidad para fortalecer su industria frente a la competencia asiática y las barreras arancelarias de Estados Unidos.

Francia, en cambio, atraviesa un escenario interno complejo. El gobierno mantiene reuniones con sindicatos rurales para contener el malestar del sector agrícola, afectado por problemas sanitarios, altos costos de producción y precios deprimidos. En paralelo, París anunció medidas para restringir la importación de frutas y verduras con residuos de agroquímicos prohibidos en Europa, una decisión que también deberá ser evaluada por la Comisión Europea.

Pese a las diferencias, desde Bruselas remarcan que el objetivo es cerrar el acuerdo en el corto plazo. La Comisión confía en que los avances logrados en las últimas semanas permitan superar las resistencias y destrabar un tratado considerado estratégico tanto para Europa como para el Mercosur, en un escenario internacional cada vez más fragmentado.

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