Menor presencia extranjera podría fortalecer a los bonos de mercados emergentes en 2026
La creciente participación de inversores locales reduce la volatilidad cambiaria. Fondos y aseguradoras domésticas ganan peso y aportan mayor estabilidad al mercado.
La salida gradual de capitales internacionales de los bonos de mercados emergentes no necesariamente implica un escenario negativo. Por el contrario, distintos gestores de fondos consideran que este fenómeno podría transformarse en un factor de apoyo durante 2026, gracias al creciente protagonismo de los inversores locales, menos expuestos a los vaivenes del tipo de cambio y con una visión de largo plazo.
En los últimos años, países como China, México e Indonesia profundizaron sus mercados de capitales, lo que permitió que bancos, fondos de pensión y aseguradoras locales absorbieran una porción cada vez mayor de la deuda emitida en moneda local. Esta tendencia se aceleró tras la pandemia, cuando el aumento de la emisión fue acompañado principalmente por compradores domésticos.
Según analistas del mercado, la menor dependencia del financiamiento externo fortalece a esta clase de activos. En un análisis difundido por Bloomberg, especialistas destacaron que la reducción del peso de los inversores extranjeros es una de las razones centrales detrás de la visión optimista sobre la deuda emergente en moneda local.
Algunos mercados muestran cambios muy marcados en la composición de sus tenedores. En México, la participación extranjera en bonos soberanos cayó desde niveles cercanos al 30% a poco más del 10%, mientras que en Indonesia el retroceso fue aún más pronunciado. Aun así, los precios no se vieron afectados de manera negativa, lo que refuerza la idea de una base inversora más sólida.
Desde grandes gestoras internacionales señalan que los mercados con “bolsillos locales profundos”, como Brasil, Sudáfrica, India, Tailandia o el propio México, cuentan con mayor capacidad para amortiguar episodios de volatilidad global. Los inversores domésticos, al no estar expuestos al riesgo cambiario, tienden a mantener sus posiciones incluso en contextos de tensión financiera.
El desempeño reciente respalda esta lectura. Durante 2025, los bonos de mercados emergentes registraron uno de sus mejores años desde 2019, superando en rendimiento a la deuda de economías desarrolladas. Además, los indicadores muestran que su volatilidad fue menor y que la correlación con los bonos del Tesoro estadounidense se redujo a mínimos de más de una década.
El caso de Indonesia resulta ilustrativo. Pese a la salida de miles de millones de dólares tras cambios políticos y económicos, los bonos soberanos del país lograron apreciarse, impulsados por recortes de tasas y medidas del banco central que fortalecieron la demanda interna.
Especialistas coinciden en que esta transformación refleja una mayor madurez de los mercados financieros emergentes. Al depender menos de flujos externos, estos activos tienden a responder más a factores internos que a shocks globales, lo que podría traducirse en una mayor estabilidad de cara a los próximos años.
De cara a las próximas semanas, los inversores seguirán de cerca datos clave de inflación y decisiones de política monetaria en Asia, América Latina y Europa del Este, que ayudarán a definir el tono de los mercados emergentes en el inicio de 2026.

