La inflación en Estados Unidos saltó al 3,3% interanual en marzo por el impacto de la guerra en Medio Oriente
La suba mensual del 0,9% fue la más pronunciada desde junio de 2022. El componente energético, impulsado por el alza del 21,2% en combustibles, explicó la mayor parte del incremento.
La inflación de Estados Unidos trepó al 3,3% interanual en marzo, el primer mes en que el impacto de la guerra en Medio Oriente sobre los precios del petróleo se trasladó de lleno a la economía norteamericana, según informó Ámbito en base a los datos publicados por el Departamento de Estadísticas Laborales. La variación mensual fue del 0,9%, el mayor incremento desde junio de 2022, en los primeros meses de la invasión rusa a Ucrania.
Si bien el dato quedó levemente por debajo de las estimaciones del mercado, representó un salto considerable respecto a febrero, cuando la medición interanual había sido del 2,4% y la mensual apenas del 0,3%. La inflación núcleo, por su parte, mostró un avance del 0,2% mensual y del 2,6% interanual, apenas 0,1 punto por encima del mes anterior.
El gran responsable del salto fue el componente energético. Desde Balanz explicaron que el sector energía aportó 0,69 puntos porcentuales a la variación mensual y 0,79 puntos a la anual, impulsado por una suba del 10,9% en el componente energético general y del 21,2% en combustibles en particular. Los precios de la gasolina en Estados Unidos superaron por primera vez desde 2022 el promedio de cuatro dólares por galón durante marzo.
Más allá del impacto de los combustibles, el índice de vivienda también subió un 0,3% en el mes. Los alimentos se mantuvieron sin cambios, con una leve suba del 0,2% en alimentos fuera del hogar compensada por una caída del 0,2% en alimentos en el hogar.
Michael Brown, estratega sénior de investigación de Pepperstone, advirtió que el informe reveló además que los precios de los bienes subyacentes subieron un 1,2% interanual, 0,2 puntos por encima del ritmo de febrero. Y subrayó que “la posibilidad de efectos de segunda ronda de la inflación y de presiones de precios más persistentes sigue siendo el factor determinante para las perspectivas de la política monetaria a corto plazo”, en un contexto donde la Reserva Federal deberá evaluar hasta qué punto el shock energético tiene carácter transitorio o estructural.

