Irán acusó a Estados Unidos de violar la tregua tras nuevos ataques en el estrecho de Ormuz

Aunque continúan las negociaciones para alcanzar un acuerdo, Washington y Teherán volvieron a cruzarse militarmente en una de las rutas marítimas más sensibles del mundo. Trump amenazó con represalias “más violentas” si Irán no firma rápidamente un pacto.

 

La tensión entre Irán y Estados Unidos volvió a escalar en las últimas horas luego de una nueva serie de ataques cruzados en el estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el comercio energético mundial. El gobierno iraní denunció que Washington violó el alto el fuego anunciado días atrás por el presidente Donald Trump, mientras que el ejército estadounidense aseguró haber respondido a agresiones previas de Teherán contra destructores norteamericanos.

El episodio ocurrió en medio de negociaciones diplomáticas que todavía buscan alcanzar un acuerdo entre ambas potencias, con Pakistán actuando como mediador y con expectativas internacionales puestas en la próxima visita de Trump a China.

Según reconstruyó Página/12, las fuerzas estadounidenses informaron que atacaron objetivos militares iraníes después de que tres destructores norteamericanos fueran hostigados mientras atravesaban el estrecho de Ormuz. Desde Teherán, en cambio, sostuvieron que la ofensiva estadounidense se dirigió contra embarcaciones iraníes y representó una ruptura del cese al fuego.

La agencia iraní Tasnim difundió un comunicado del Cuartel Central General Jatam al Anbiya en el que se aseguró que Estados Unidos atacó un petrolero iraní que se dirigía hacia Ormuz y otro barco que atravesaba la zona cercana al puerto de Fuyaira, en Emiratos Árabes Unidos.

Pese a la gravedad del episodio, Trump intentó inicialmente minimizar el intercambio militar y calificó lo sucedido como “un golpecito de amor” durante una entrevista telefónica con la cadena ABC. Más tarde, sin embargo, endureció el tono mediante publicaciones en Truth Social, donde amenazó con responder “mucho más duro y con mucha más violencia” si Irán no firma rápidamente un acuerdo.

Mientras tanto, Arabia Saudita y Kuwait levantaron restricciones que habían impuesto al uso de sus bases militares y espacio aéreo por parte de Estados Unidos, una decisión interpretada como un alivio para las operaciones navales norteamericanas en el Golfo Pérsico. La medida también expuso tensiones diplomáticas dentro de la región por el temor a nuevos ataques sobre instalaciones petroleras y rutas marítimas estratégicas.

El especialista Gabriel Puricelli, coordinador del Programa de Política Internacional del Laboratorio de Políticas Públicas, señaló que el levantamiento de esas restricciones puede entenderse más como un intento de fortalecer la posición negociadora estadounidense que como una señal de una nueva ofensiva militar de gran escala.

En paralelo, continúan las conversaciones para intentar cerrar un acuerdo sobre el programa nuclear iraní y la situación en Ormuz. Según funcionarios citados por medios estadounidenses, Washington y Teherán estarían cerca de avanzar en un memorando de entendimiento breve que incluiría el levantamiento mutuo de bloqueos marítimos, la liberación de fondos iraníes congelados y ciertas limitaciones al desarrollo nuclear de la República Islámica.

Sin embargo, las diferencias persisten. El gobierno israelí, encabezado por Benjamin Netanyahu, insiste en que todo el uranio enriquecido debe ser retirado de Irán para impedir el desarrollo de armas nucleares. Desde Teherán rechazan esas acusaciones y sostienen que su programa tiene fines exclusivamente civiles en el marco del Tratado de No Proliferación Nuclear.

El diputado iraní Ebrahim Rezaei calificó la propuesta estadounidense como “más una lista de deseos que una realidad”, mientras que analistas internacionales advierten que cualquier acuerdo requerirá garantías más amplias y verificables para ambas partes.

La situación también es seguida de cerca por China, principal importador energético de la región y actor clave en la diplomacia internacional vinculada al conflicto. El canciller iraní, Abbas Araqchi, visitó Beijing esta semana, mientras la Casa Blanca busca evitar que la crisis de Ormuz complique la reunión prevista entre Trump y el presidente chino Xi Jinping.

Especialistas consideran que el gigante asiático podría asumir un rol más activo como mediador indirecto en la crisis, especialmente debido al impacto que un eventual bloqueo sostenido del estrecho tendría sobre el comercio internacional de energía y sobre mercados estratégicos vinculados a fertilizantes y materias primas químicas.

En ese escenario, la tregua entre Irán y Estados Unidos continúa formalmente vigente, aunque los enfrentamientos recientes muestran que el equilibrio sigue siendo extremadamente frágil y que cualquier incidente en Ormuz podría volver a escalar rápidamente el conflicto regional.

Left Menu Icon