Escala la guerra en Medio Oriente y crece la tensión económica global por el alza del petróleo

Israel intensificó los bombardeos sobre Irán y Líbano mientras Teherán respondió con misiles. El conflicto ya impacta en los mercados internacionales y genera preocupación por sus efectos en la economía mundial.

 

 

La guerra en Medio Oriente continúa escalando con nuevos ataques militares y crecientes repercusiones en la economía global. En las últimas horas Israel llevó adelante bombardeos aéreos contra distintos objetivos en Teherán y en Beirut, mientras que Irán respondió con el lanzamiento de misiles y drones contra posiciones consideradas estratégicas. El conflicto, que se intensificó a fines de febrero con la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní, ya dejó cientos de víctimas y mantiene en alerta a gran parte de la región, donde los enfrentamientos se combinan con tensiones diplomáticas y temores por una expansión del conflicto. Según reportes citados por Página 12, las autoridades libanesas informaron que desde el inicio de los ataques a comienzos de marzo se registraron cientos de muertos y más de un millar de heridos en su territorio, en un contexto de bombardeos constantes que también alcanzan infraestructuras estratégicas.

Las consecuencias del enfrentamiento no se limitan al plano militar y comenzaron a sentirse con fuerza en los mercados internacionales. El precio del petróleo superó recientemente la barrera de los 100 dólares por barril, un nivel que no se observaba desde 2022, impulsado por el temor a interrupciones en el suministro energético desde Medio Oriente, una región clave para la producción y el transporte global de hidrocarburos. Esta suba generó movimientos bruscos en los mercados financieros y caídas en varias bolsas internacionales, lo que alimenta la preocupación por el impacto que el conflicto podría tener sobre la economía mundial si se prolonga en el tiempo.

En medio de este escenario, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo en una entrevista que la guerra estaría cerca de su final y aseguró que las capacidades militares iraníes fueron severamente debilitadas tras los ataques realizados por Washington y sus aliados. Sin embargo, desde el propio Pentágono se adoptó una postura más cautelosa y se señaló que las operaciones militares aún se encuentran en una fase inicial, lo que mantiene la incertidumbre sobre la duración del conflicto y sus posibles consecuencias geopolíticas y económicas en el corto y mediano plazo.

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