Entre el canciller de Venezuela y el futuro canciller de Petro, presidente electo de Colombia, acordaron una agenda para restablecer relaciones

El acuerdo alcanzado este jueves fue sellado en un encuentro entre el designado canciller de Colombia, Álvaro Leyva, y su par venezolano, Carlos Faría, que se llevó a cabo en Táchira, del lado fronterizo de Venezuela.

Entre el canciller de Venezuela y el futuro canciller de Petro, presidente electo de Colombia, acordaron una agenda para restablecer relaciones

 

Las autoridades de Venezuela y el futuro Gobierno de Colombia acordaron este jueves una agenda de trabajo que implica el restablecimiento de las relaciones diplomáticas a partir del 7 de agosto, fecha para el recambio presidencial colombiano, y que compromete a ambas administraciones a garantizar la paz y la seguridad en la extensa frontera común.

El acuerdo fue sellado en un encuentro entre el designado canciller de Colombia, Álvaro Leyva, y su par venezolano, Carlos Faría, que se llevó a cabo en Táchira, del lado de Venezuela pero fronterizo con el país vecino.

“En esta ocasión, los cancilleres primero expresaron su voluntad de avanzar en una agenda de trabajo para la normalización gradual de las relaciones binacionales a partir del próximo 7 de agosto con el nombramiento de los funcionarios diplomáticos y consulares”, indicó Leyva, tras leer un comunicado, curiosamente como si hablara de otras personas.

Es que el texto está redactado como para ser comunicado por alguien ajeno a los cancilleres.

“Respaldan el diálogo en favor de la construcción de caminos de paz, respeto y entendimiento mutuo, con pleno reconocimiento a nuestras capacidades complementarias”, leyó Leyva.

Los dos diplomáticos celebraron la presencia del representante adjunto del secretario general de la misión de verificación de la Organización de las Naciones Unidas en Colombia, Raúl Rosende, en la reunión, a la que calificaron de histórica.

Faría, por su parte, manifestó que en la reunión se analizó la cooperación comercial que tuvieron por años ambos países.

“Por supuesto, hemos hecho un recuento histórico de la gran cooperación y la gran balanza comercial que existió antes de la interrupción de las relaciones entre los dos países, que es el objetivo por el cual debemos trabajar en este momento”, expresó el canciller bolivariano.

En junio, el presidente Nicolás Maduro y el entonces recién electo mandatario electo de Colombia, Gustavo Petro, habían formalizado la predisposición a restablecer la normalidad en las fronteras.

A su llegada a Táchira, Leyva fue recibido por viceministro venezolano para América Latina, Rander Peña, y la cadena Venezolana de Televisión compartió una serie de fotografías de los dos cancilleres caminando en el aeropuerto.

Además, el gobernador local, Freddy Bernal, también resaltó el valor de la visita en su cuenta de la red Twitter: “Hoy es un día de júbilo para Táchira. En el Palacio de los Leones recibí al canciller designado por el mandatario electo de Colombia, Gustavo Petro”, escribió.

En Venezuela existían 15 consulados colombianos y en territorio colombiano 9 sedes diplomáticas venezolanas, cuyo cierre complicó los trámites para ciudadanos de ambos países.

Durante su campaña presidencial en Colombia, el entonces candidato del Pacto Histórico –también su rival, Rodolfo Hernández, de la Liga de Gobernantes Anticorrupción- habían dejado en claro que avanzaría en el restablecimiento de las relaciones con Venezuela.

Y Maduro había dicho, poco antes de la segunda vuelta, que “gane quien gane” confiaba en recomponer el vínculo con el país vecino.

Caracas y Bogotá tienen vínculos tirantes desde hace años, exacerbados por los cruces constantes de acusaciones entre Álvaro Uribe, primero, y Duque, después, con Maduro, al que acusan de dictador.

En 2015, el gobierno de Venezuela ordenó cerrar la frontera tras denunciar una “emboscada” a militares venezolanos, lo que cortó el flujo comercial entre ambos países, que comparten un límite terrestre de unos 2.200 kilómetros.

Y en octubre último, Venezuela anunció la “apertura comercial” de su frontera en el estado Táchira, aunque el paso se mantiene restringido y se endurece según las tensiones entre ambos gobiernos.

Este paso binacional, el más importante del país, fue cerrado en febrero de 2019 tras un intento de ingresar supuesta ayuda humanitaria encabezado por el líder opositor Juan Guaidó, a quien el Gobierno de Duque reconoce como presidente encargado de Venezuela, porque considera fraudulentas las elecciones que le dieron la última reelección a Maduro.

El mandatario bolivariano denunció entonces el hecho como un intento de “invasión” extranjera, rompió relaciones diplomáticas con Bogotá por su reconocimiento a Guaidó y cortó incluso el paso peatonal.

Con las fronteras cerradas, se acrecentó el uso de las llamadas “trochas”, los pasos clandestinos en la porosa línea divisoria.

El tránsito peatonal y fluvial se reanudó parcialmente a finales de 2021, pero el paso de vehículos y mercancías sigue cerrado en la ciudad colombiana de Cúcuta, donde se encuentran los principales puentes fronterizos.

Está claro que, a futuro, la agenda bilateral debe incluir el tratamiento sobre el accionar de grupos ilegales que operan en la zona.

La frontera fue, en efecto, escenario de múltiples ataques de grupos armados irregulares contra las fuerzas públicas de los dos países, de secuestro de militares y hasta de un atentado con ráfagas de fusil contra un helicóptero en el que viajaba Duque, en junio de 2021.

Duque acusó en varias ocasiones a Maduro de dar refugio a guerrilleros colombianos y narcotraficantes en su territorio y Maduro replica que Bogotá envía paramilitares para desestabilizar su gestión y alentar planes de magnicidio.

Otro punto clave es el de la migración: Colombia acoge a unos 2 millones de venezolanos que se fueron del país por la crisis.

Left Menu Icon
Política & Economía