Canadá aplicará aranceles de hasta el 50% a productos de EE.UU.

En medio de la escalada de la guerra comercial, Ottawa anunció represalias “dólar por dólar y tasa por tasa” contra Washington, mientras Trump respondió con ataques y amenazó con cambiar el nombre del lago Ontario a “lago América”.

 

Canadá dio a conocer el martes los productos estadounidenses sobre los que aplicará aranceles de represalia, que oscilan entre el 15 y el 50 por ciento, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impusiera gravámenes del 50 por ciento a bienes canadienses, según informó Página 12. El Ministerio de Finanzas canadiense anunció que el 8 de septiembre entrarán en vigor los nuevos gravámenes, que reproducirán las tasas aplicadas por Washington a las mercancías canadienses. Las represalias afectan a sectores como acero, productos lácteos, electrodomésticos, maquinaria agrícola, electrónica, pasta y papel, e incluyen pescado y marisco, miel, quesos, frigoríficos, congeladores y muebles, algunos de ellos con gravámenes del 50 por ciento. Al anunciar las medidas, el ministro de Finanzas de Canadá, François-Philippe Champagne, declaró que la guerra comercial declarada por EE.UU. contra el país “es un desafío sin precedentes”, y afirmó que “Canadá estará a la altura del momento. Los canadienses estarán a la altura. Lo encararemos unidos”.

La escalada se produce después de que las negociaciones comerciales entre Ottawa y Washington se derrumbaran el viernes, cuando el primer ministro Mark Carney ordenó suspender las conversaciones tras considerar que las nuevas exigencias estadounidenses eran “injustas” y económicamente perjudiciales. Según Carney, los términos propuestos por Washington también amenazaban la soberanía canadiense y habrían limitado su capacidad para negociar tratados con otros países. Entre las demandas de la Administración Trump se incluía, según medios, eximir a plataformas estadounidenses como Netflix o Amazon Prime Video de las normas que las obligan a promover la visibilidad de contenidos canadienses, incluidos los producidos en francés, una exigencia que Canadá consideró una “línea roja” porque habría otorgado a Washington influencia sobre su política cultural y digital. Carney endureció su discurso y afirmó que durante las negociaciones, Canadá comprobó que Washington pretendía destruir importantes sectores industriales canadienses, entre ellos el automóvil, el acero y el aluminio. “Fue una de las principales razones por las que dijimos que no. Era un mal acuerdo”, declaró el primer ministro, quien añadió que Canadá no aceptará negociar bajo la premisa de que es “una subsidiaria de Estados Unidos”.

La respuesta de Ottawa incluye 7.500 millones de dólares canadienses en nuevas ayudas, que se suman a cerca de 25.000 millones movilizados durante los últimos 18 meses para hacer frente a las medidas comerciales estadounidenses. El paquete incluye 1.500 millones adicionales para pequeñas y medianas empresas, una nueva línea de liquidez de 500 millones mediante el Banco de Desarrollo de Canadá, 2.000 millones para proyectos de inversión de empresas afectadas y 3.500 millones destinados a trabajadores y empleadores, con medidas como la ampliación de varias flexibilidades temporales del seguro de desempleo y un nuevo programa para que las empresas retengan y recualifiquen a sus empleados.

Trump rechazó las acusaciones de Carney y negó que su gobierno pretenda influir en la política cultural de Canadá. “¡Jamás interferiría con los canadienses que hablan francés! De hecho, ni siquiera se me ha pasado por la cabeza hacer semejante estupidez”, escribió en Truth Social. El presidente estadounidense insistió en que esa “mentira fue inventada por un primer ministro débil e ineficaz”. En otra publicación, acusó a Ottawa de afectar intencionalmente la economía de Washington y aseguró que Canadá ha estado “estafando” a EE.UU. durante décadas, imponiendo aranceles de hasta el 400% a los agricultores estadounidenses. Además, Trump afirmó que se está planteando cambiar el nombre del lago Ontario a “lago América”, algo similar a su decisión de renombrar el Golfo de México como “Golfo de América”. La ministra de Industria de Canadá, Mélanie Joly, rechazó la amenaza: “Siempre lo llamaremos lago Ontario. Estamos orgullosos de nuestros Grandes Lagos. Forman parte de los cimientos de nuestro país y defenderemos lo que tenemos”. La funcionaria agregó que, mientras se producen todas estas maniobras, Canadá “actuará con inteligencia, será estratégico y responderá”. Con esta escalada, la guerra comercial entre ambos países alcanza un nuevo nivel de tensión, con represalias arancelarias cruzadas y un discurso cada vez más agresivo desde la Casa Blanca.

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