La economía volvió a caer en abril y continúa sin consolidar una recuperación sostenida
El EMAE retrocedió 1,5% mensual y volvió a mostrar una dinámica irregular, sin lograr dos subas consecutivas desde agosto-septiembre de 2025. En términos interanuales, la actividad creció 1,6%, impulsada principalmente por minería, energía, agro e intermediación financiera.

La economía argentina volvió a mostrar una dinámica irregular en abril y registró una caída mensual del 1,5%, de acuerdo con el Estimador Mensual de Actividad Económica del INDEC. El dato confirmó que la actividad continúa en “modo serrucho”, con avances y retrocesos alternados, sin lograr consolidar una recuperación sostenida.
El indicador no pudo sostener la mejora registrada en marzo y acumula varios meses de comportamiento inestable. Desde el bimestre agosto-septiembre de 2025, el EMAE no logra encadenar dos subas mensuales consecutivas.
A pesar de la baja mensual, en la comparación interanual la actividad económica mostró un crecimiento del 1,6%. Además, en el acumulado del primer cuatrimestre de 2026, el nivel de actividad avanzó 2,1% frente al mismo período de 2025.
Según el análisis difundido por Ámbito, la mejora interanual respondió en buena medida al arrastre estadístico del crecimiento registrado durante el segundo semestre de 2025, especialmente en diciembre. Sin embargo, la dinámica mensual sigue mostrando debilidad y una fuerte disparidad entre sectores.
Lorenzo Sigaut Gravina, director de Análisis Macroeconómico de Equilibra, señaló que el comportamiento reciente del EMAE refleja un “sube y baja” en la serie mensual desestacionalizada, aunque con una leve tendencia alcista. Según explicó, ese movimiento se sostiene por el fuerte empuje de la minería, la energía y la agroindustria, mientras el resto de los sectores todavía no acompaña.
En la misma línea, Gabriel Caamaño, director de Outlier, indicó que el dato de abril estuvo “en línea con lo esperado o algo peor”. Para el economista, en mayo la actividad debería recuperar al menos buena parte de la caída, aunque advirtió que persiste un serrucho mensual que marca una dinámica por debajo de lo esperado.
El crecimiento interanual estuvo impulsado principalmente por petróleo y minería, que avanzó 17,1%; el agro, que creció 10,9%; y la intermediación financiera, con una suba del 4,5%. Estos sectores explican buena parte del resultado positivo del indicador general.
En el extremo opuesto se ubicaron actividades de fuerte peso en el empleo y el consumo interno. La industria manufacturera cayó 2,9% interanual, mientras que el comercio retrocedió 3,2%. Estos datos reflejan que la recuperación sigue concentrada en sectores específicos y no se traslada de manera homogénea al conjunto de la economía.
La consultora LCG advirtió que, en el corto plazo, el posible derrame de los sectores ganadores hacia el resto de la economía será limitado. También señaló que los beneficios de una macroeconomía menos volátil podrían ser acotados si se apoyan en un tipo de cambio estable pero ubicado en un nivel que afecta los márgenes de sectores intensivos en mano de obra.
La entidad también remarcó que la demanda interna continúa deteriorada. Según su análisis, el consumo cae en torno al 3% y la inversión retrocede cerca del 12%, dos variables centrales para sostener una recuperación más amplia.
En ese contexto, LCG consideró que una eventual mejora del crédito, impulsada por una baja del costo financiero, difícilmente alcance por sí sola para revertir la tendencia. Tampoco sería suficiente una recuperación marginal de los salarios derivada de la desaceleración inflacionaria.
Con este escenario, la consultora proyecta que la actividad económica crecerá por debajo del 3% en 2026. La economía mantiene así un avance moderado en términos anuales, pero con una trayectoria mensual inestable, alta heterogeneidad sectorial y señales de debilidad en consumo, inversión, industria y comercio.
