Las bolsas asiáticas apuntan a su mejor trimestre en 17 años por el impulso tecnológico
El repunte de las compañías tecnológicas y de fabricantes de chips llevó al índice MSCI Asia-Pacífico a encaminarse hacia su mayor ganancia trimestral desde 2009. En paralelo, el yen cayó a su nivel más bajo frente al dólar desde 1986, lo que volvió a encender las alertas sobre una posible intervención de Japón.

Las bolsas asiáticas iniciaron la jornada en alza y quedaron encaminadas a cerrar su mejor trimestre en 17 años, impulsadas por el repunte de las acciones tecnológicas y de los fabricantes de chips. El movimiento acompañó la recuperación registrada en Wall Street, donde el entusiasmo por el sector volvió a sostener a los principales índices.
Las acciones de Japón y Corea del Sur avanzaron y empujaron al índice MSCI Asia-Pacífico, que subió 0,5%. El indicador regional llegaba al último día de operaciones del trimestre con una ganancia acumulada del 20%, lo que lo ubicaba en camino de alcanzar su mayor suba trimestral desde 2009.
Según informó Bloomberg Línea, los mercados asiáticos siguieron la tendencia positiva de Wall Street, donde el repunte de los fabricantes de semiconductores llevó al S&P 500 a subir 1,2%, mientras que el Nasdaq 100 avanzó casi el doble durante la rueda del lunes.
El renovado impulso de las tecnológicas se produjo después de la reciente ola de ventas vinculada a las dudas sobre la inteligencia artificial. Pese a esas tensiones, los mercados bursátiles globales se encaminan a cerrar su mejor trimestre en casi seis años.
Los inversores siguen atentos a dos factores clave para los próximos días: las conversaciones entre Estados Unidos e Irán previstas para este martes en Doha y los datos de empleo de Estados Unidos de junio, que se conocerán el jueves. Ese informe podría ofrecer nuevas señales sobre la estrategia de la Reserva Federal y sobre si mantendrá las tasas de interés elevadas durante más tiempo.
En Estados Unidos, el repunte de las acciones volvió a desafiar las previsiones más cautelosas. El S&P 500 protagonizó uno de los rebotes más rápidos de este siglo, con una suba del 20% desde su mínimo del 30 de marzo hasta su máximo del 2 de junio, un comportamiento que solo se registró en otras tres ocasiones desde el año 2000.
“El repunte que estamos observando es una noticia positiva para los alcistas”, afirmó Matt Maley, de Miller Tabak. El analista señaló que la evolución del sector tecnológico seguirá siendo el principal motor del mercado bursátil.
Maley advirtió, sin embargo, que por el peso de las tecnológicas en el S&P 500 será importante que el sector evite una caída significativa. De lo contrario, los inversores minoristas podrían comenzar a rotar hacia posiciones en efectivo, especialmente tras un año marcado por advertencias sobre posibles burbujas.
En paralelo, el yen volvió a quedar en el centro de la atención de los operadores. La moneda japonesa se ubicó en torno a 161,93 unidades por dólar, luego de tocar 161,98 en Nueva York, su nivel más débil desde 1986.
La depreciación del yen genera un escenario complejo para Japón. Por un lado, mejora la rentabilidad de los exportadores y contribuyó a que las acciones japonesas alcanzaran máximos históricos. Por otro, encarece las importaciones, afecta a los hogares y aumenta la presión política sobre el Gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi.
El Banco de Japón elevó el 16 de junio su tasa de referencia al 1%, el nivel más alto desde 1995. Sin embargo, la medida tuvo un efecto limitado sobre el mercado cambiario, ya que los operadores esperan que la Reserva Federal mantenga una postura restrictiva durante más tiempo.
Los estrategas de Bloomberg señalaron que, tras superar el nivel observado en 1986, el par dólar-yen podría enfocar ahora la atención del mercado en la zona de 164 a 165 unidades. Si la depreciación se acelera, los inversores podrían comenzar a esperar una intervención de las autoridades japonesas mediante compras de yenes.
En materias primas, el crudo estadounidense se mantuvo cerca de los US$70 por barril antes de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán. El West Texas Intermediate operó en torno a US$70,25, con una baja de 0,7%, mientras que el oro al contado se mantuvo prácticamente sin cambios, cerca de los US$4.015 la onza.
El presidente Donald Trump afirmó que las conversaciones de paz con Irán se reanudarán este martes, después de que ambas partes acordaran poner fin a una serie de ataques recíprocos en el estrecho de Ormuz. Aun así, la reciente reanudación de los ataques volvió a mostrar la fragilidad de la tregua.
En el mercado de bonos, la calma predominó luego de que la Corte Suprema de Estados Unidos determinara que la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, puede permanecer en su cargo por el momento. La decisión fue interpretada como un respaldo a la independencia del banco central frente a la Casa Blanca.
Michael Reynolds, de Glenmede, sostuvo que una Fed percibida como subordinada a directrices políticas podría introducir una prima de riesgo persistente en los activos denominados en dólares. Por eso, consideró que eliminar ese riesgo extremo representa una señal positiva para la estabilidad de las tasas de largo plazo.
Entre los principales movimientos del mercado, los futuros del S&P 500 y del Hang Seng operaron prácticamente sin cambios, el Topix japonés subió 0,5%, el S&P/ASX 200 de Australia se mantuvo estable y los futuros del Euro Stoxx 50 avanzaron 0,1%.
En divisas, el índice Bloomberg Dollar Spot casi no mostró variaciones. El euro se mantuvo en US$1,1418, el yen cotizó en torno a 161,93 unidades por dólar y el yuan offshore se ubicó en 6,8001 por dólar.
En criptomonedas, el bitcoin cayó 0,2%, hasta US$60.122,12, mientras que el ether retrocedió 0,4%, hasta US$1.609,63. En renta fija, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años se mantuvo en 4,37%, mientras que el rendimiento de los bonos australianos a igual plazo bajó dos puntos básicos, hasta 4,73%.
El cierre del trimestre encuentra así a los mercados asiáticos sostenidos por el avance tecnológico, pero atravesados por riesgos cambiarios, geopolíticos y monetarios. La evolución del yen, las negociaciones entre Washington y Teherán y los próximos datos laborales de Estados Unidos marcarán el pulso de las próximas ruedas.
