Inflación 2026: Los factores que ponen en alerta el proceso de desaceleración

Aunque 2025 cerró con la inflación más baja en ocho años, economistas advierten que una corrección cambiaria y los ajustes tarifarios podrían frenar la desaceleración el próximo año.

 

La inflación de 2025 cerró en 31,5%, el nivel más bajo de los últimos ocho años, pero el dato de diciembre —con una suba mensual del 2,8%— encendió señales de alerta entre analistas y economistas. La aceleración por cuarto mes consecutivo reavivó el debate sobre la sostenibilidad del proceso de desinflación de cara a 2026.

Según especialistas del sector financiero, los dos principales factores que amenazan la continuidad de la desaceleración inflacionaria son una eventual corrección más rápida del tipo de cambio y los ajustes pendientes en las tarifas de los servicios públicos. Ambos elementos podrían reactivar el pass-through y trasladarse con mayor fuerza a los precios.

El último informe del INDEC mostró que el aumento de diciembre estuvo impulsado principalmente por los precios regulados, que subieron 3,3% debido a incrementos en transporte y combustibles. A su vez, la inflación núcleo se aceleró al 3%, lo que evidencia que la inercia inflacionaria continúa siendo elevada.

Para el economista Juan Manuel Telechea, la estabilidad cambiaria será clave para que la inflación pueda acercarse al 20% anual, que es la mediana de las proyecciones privadas. No obstante, advirtió sobre el desafío que implica el refinanciamiento de la deuda, con vencimientos cercanos a los 20.000 millones de dólares, ya que eventuales tensiones podrían presionar al dólar y alejar la inflación de las metas oficiales.

En la misma línea, Camilo Tiscornia, de C&T Asociados, consideró que la inflación de 2026 será menor que la de 2025, siempre que se mantenga la disciplina fiscal y una política monetaria prudente. Sin embargo, señaló que factores de corto plazo como el tipo de cambio, las tarifas y la evolución de los salarios seguirán influyendo en la dinámica de precios.

Desde consultoras como ACM y LCG también pusieron el foco en dos elementos adicionales: el cambio metodológico del IPC a partir de enero, con una nueva canasta que ponderará más los servicios, y el optimismo del Presupuesto 2026, que proyecta una inflación anual del 10,1%, muy por debajo de las expectativas del mercado. Las estimaciones privadas ubican la inflación del próximo año en torno al 22%–24%.

Si bien destacan anclas como el equilibrio fiscal, una política monetaria restrictiva y expectativas cambiarias más estables, los analistas coinciden en que la inercia inflacionaria, los ajustes tarifarios postergados y la recomposición de subsidios dificultan una rápida convergencia hacia niveles mensuales inferiores al 1%.

En este contexto, las proyecciones para los primeros meses de 2026 anticipan registros aún cercanos al 2% mensual, con un escenario en el que el control del dólar y el ritmo de actualización de tarifas serán determinantes para consolidar —o poner en riesgo— el proceso de desinflación.

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