Fuerte rally de metales: oro, plata y cobre marcan máximos ante expectativas de baja de tasas en EE.UU.

Las apuestas a nuevos recortes de la Reserva Federal, un dólar más débil y tensiones globales impulsan precios históricos en metales preciosos e industriales.

 

Los metales comenzaron 2026 con subas contundentes y nuevos récords, impulsados por la expectativa de que la Reserva Federal de Estados Unidos profundice los recortes de tasas y por un renovado apetito inversor en los mercados internacionales. El oro, la plata, el cobre e incluso el estaño alcanzaron valores máximos, en un contexto de dólar más débil y creciente incertidumbre geopolítica.

La plata lideró las ganancias al trepar hasta un 5,3% y superar por primera vez los US$90 la onza, mientras que el oro volvió a marcar un máximo histórico. Entre los metales industriales, el estaño llegó a subir cerca del 6% y el cobre tocó un récord antes de moderar parte de sus avances. Las expectativas de una mejora en la demanda manufacturera —impulsada por sectores como la inteligencia artificial— también colaboraron con el repunte.

Desde fines de 2025, las materias primas vienen acumulando subas significativas a medida que los inversores se posicionan ante un escenario de política monetaria más flexible en EE.UU. Este clima beneficia tanto a los metales industriales como a los preciosos, que además funcionan como refugio frente a la volatilidad financiera y política. En ese marco, operadores internacionales destacan que el atractivo del oro suele anticipar una menor confianza en las monedas tradicionales, una lectura que gana fuerza en los mercados globales (según análisis difundidos por Bloomberg News).

Otro factor clave detrás del rally es la llamada “operación de degradación”, por la cual los inversores reducen su exposición a bonos y divisas soberanas ante el crecimiento de la deuda pública. Esto refuerza la demanda de activos reales, especialmente en un escenario donde el dólar pierde fortaleza y abarata las materias primas cotizadas en esa moneda. En 2025, el oro subió alrededor de 65% y la plata casi 150%, sus mejores desempeños anuales desde fines de la década del 70.

China también juega un rol central en este movimiento. Una mayor actividad especulativa y el ingreso de grandes fondos a contratos de cobre, níquel y litio elevaron los volúmenes negociados en la Bolsa de Futuros de Shanghái, donde el interés abierto en metales industriales alcanzó niveles récord. A esto se suma un escenario de oferta más ajustada, con interrupciones en minas de cobre, restricciones a la producción de aluminio y limitaciones a las exportaciones de estaño desde Indonesia.

En paralelo, la posibilidad de nuevos aranceles en Estados Unidos añadió presión alcista, especialmente en la plata y el cobre. La expectativa de impuestos a las importaciones llevó a operadores a acelerar envíos hacia puertos estadounidenses y generó episodios de backwardation, una señal de escasez inmediata en el mercado físico.

Pese al fuerte impulso, algunos bancos de inversión advierten que podría haber correcciones más adelante, sobre todo en los metales industriales, ante una demanda física aún débil en China. Sin embargo, la persistente tensión geopolítica —sumada a la expectativa de políticas monetarias más laxas— sigue sosteniendo el interés por los metales preciosos, que continúan siendo vistos como uno de los activos más sólidos en el escenario global actual.

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