Dujovne proyecta una inflación cercana al 29% en 2026 y advierte que la baja será gradual

El exministro de Economía cuestionó las previsiones oficiales y sostuvo que el proceso de desinflación tendrá avances y retrocesos. También remarcó la necesidad de sostener la disciplina fiscal.

 

El exministro de Economía Nicolás Dujovne estimó que la inflación en Argentina durante 2026 se ubicará entre el 28% y el 29%, una cifra considerablemente superior a las proyecciones oficiales. Según consignó Ámbito, el economista planteó que la desaceleración de los precios será más lenta de lo previsto por el Gobierno y que no seguirá un camino lineal.

Durante una entrevista televisiva, Dujovne explicó que los procesos de desinflación en economías con antecedentes similares al argentino suelen presentar avances parciales seguidos de retrocesos. En ese sentido, remarcó que no se trata de un fenómeno que pueda resolverse rápidamente, sino de una dinámica compleja que requiere consistencia en las políticas macroeconómicas. “Son procesos no lineales, con muchos avances y retrocesos”, señaló.

El exfuncionario también subrayó la importancia de sostener la prudencia fiscal como condición necesaria para continuar reduciendo la inflación. A su entender, cuando existe disciplina en las cuentas públicas, es posible avanzar en una desaceleración de los precios, aunque sin resultados inmediatos. Esta visión contrasta con las expectativas oficiales, que proyectan una caída más acelerada del índice inflacionario.

En su análisis, Dujovne comparó la experiencia argentina con otros países de la región. Mencionó el caso de Chile y Uruguay, donde la reducción de la inflación demandó varios años y estuvo acompañada por políticas fiscales y monetarias consistentes. Según explicó, en esos casos la baja de la inflación fue progresiva y requirió reformas estructurales, lo que refuerza la idea de que no existen soluciones rápidas.

Además, vinculó la evolución de los precios no solo a factores monetarios, sino también a variables políticas y a la coherencia general del programa económico. En ese marco, consideró que la política monetaria aplicada por la administración de Javier Milei no fue lo suficientemente contractiva, y la calificó como “heterodoxa” en algunos aspectos, lo que, a su juicio, incidió en la dinámica inflacionaria reciente.

Respecto al impacto en la economía real, el exministro señaló que parte de las subas de precios responde al reacomodamiento de precios relativos, con incrementos significativos en alimentos, tarifas y servicios. Sin embargo, anticipó que estos factores podrían moderarse en los próximos meses, contribuyendo a una desaceleración más marcada.

Dujovne también advirtió sobre la situación de los salarios, que describió como bajos tanto en términos reales como en dólares. Según su diagnóstico, esta situación refleja problemas estructurales de la economía argentina, vinculados a costos internos elevados y presión impositiva, más allá del nivel del tipo de cambio.

En cuanto a las perspectivas de crecimiento, consideró que una expansión del orden del 4% anual sería un resultado positivo en el contexto actual, aunque descartó la posibilidad de alcanzar tasas del 5% de manera sostenida sin un fuerte incremento de la inversión. “No hay una varita mágica”, afirmó, al tiempo que insistió en la necesidad de impulsar reformas que reduzcan el costo del capital y mejoren el acceso al financiamiento.

De este modo, el exministro delineó un escenario en el que la estabilización macroeconómica dependerá de un conjunto de factores interrelacionados, donde la consistencia fiscal, las reformas estructurales y la estabilidad política jugarán un rol central en la evolución de la inflación y el crecimiento.

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