Las monedas latinoamericanas se fortalecen frente al dólar en abril impulsadas por el carry trade

La caída del dólar y la menor tensión geopolítica favorecen a las divisas de la región, aunque persisten riesgos vinculados a conflictos internacionales y escenarios políticos locales.

 

Las monedas de América Latina registraron en abril una apreciación generalizada frente al dólar, en un contexto marcado por la reducción de la volatilidad internacional y el regreso de estrategias financieras orientadas a activos de mayor rendimiento. Según un análisis de Bloomberg Línea, este movimiento responde tanto a factores externos —como la moderación del riesgo geopolítico— como a condiciones financieras globales más favorables para los mercados emergentes.

El fortalecimiento de las divisas coincide con un ajuste en las expectativas sobre las tasas de interés en Estados Unidos, lo que debilitó al dólar y reactivó el atractivo del denominado “carry trade”. Este mecanismo, basado en aprovechar diferenciales de tasas entre países, volvió a posicionarse como un factor central en los flujos de capital hacia la región. En ese marco, monedas como el peso mexicano y el real brasileño se destacaron por su capacidad de captar inversiones de corto plazo.

El desempeño del peso chileno también fue significativo, con una apreciación cercana al 5% desde fines de marzo. Este comportamiento estuvo vinculado principalmente a factores internacionales, como la evolución del conflicto en Medio Oriente y el impacto sobre los precios de las materias primas. La reapertura parcial del estrecho de Ormuz, clave para el comercio energético global, contribuyó a reducir la prima de riesgo, favoreciendo a monedas sensibles a estos movimientos.

Sin embargo, la mejora no está exenta de fragilidad. Los analistas advierten que la reciente reactivación de tensiones en la región del Golfo, junto con episodios de incertidumbre política en distintos países, podría revertir parte de las ganancias observadas. La dependencia de flujos financieros de corto plazo implica que cualquier aumento en la aversión al riesgo global puede traducirse rápidamente en salidas de capital.

En México, el atractivo del peso se sostiene en tasas reales elevadas y en la liquidez del mercado, lo que lo convierte en una de las monedas preferidas para estrategias de inversión internacional. Brasil, por su parte, también concentra flujos relevantes, aunque algunos analistas señalan que el real podría enfrentar límites técnicos tras su reciente apreciación.

En otros países de la región, el comportamiento es más heterogéneo. En Colombia, la moneda se vio favorecida por el repunte del precio del petróleo y factores estacionales vinculados al pago de impuestos, aunque existen señales de presión futura asociadas a decisiones del gobierno en el mercado cambiario. En Perú, en tanto, la incertidumbre electoral introdujo episodios de volatilidad que moderaron el desempeño del sol, pese a fundamentos macroeconómicos relativamente sólidos.

El caso argentino presenta particularidades. El peso mostró cierta estabilidad cambiaria en las últimas semanas, con un tipo de cambio controlado y sin sobresaltos inmediatos. No obstante, persisten dudas en el mercado sobre un posible atraso cambiario y la necesidad de ajustes graduales hacia adelante, en línea con proyecciones de bancos internacionales.

En conjunto, el escenario actual refleja una mejora en el apetito por riesgo hacia América Latina, impulsada por condiciones externas más benignas. Sin embargo, la sostenibilidad de este proceso dependerá de la evolución de factores clave como la geopolítica global, las decisiones de política monetaria en Estados Unidos y la estabilidad política en cada país de la región.

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