Cavallo comparó el manejo del dólar de Milei con el de Moreno y advirtió por el riesgo electoral

El exministro de Economía cuestionó la intervención cambiaria, sostuvo que “el ministro de Economía es el Presidente, al igual que pasaba con Kirchner” y reclamó eliminar el cepo, extender el RIGI a todas las empresas y revisar el freno a la obra pública.

 

Domingo Cavallo criticó la política cambiaria de Javier Milei y advirtió por la discrecionalidad del Gobierno en el manejo del dólar. El exministro de Economía sostuvo que intervenir sobre el mercado cambiario contradice las banderas del libre mercado que pregona la gestión libertaria. «Al fin y al cabo, manejan el tipo de cambio como manejaba los precios Moreno», disparó Cavallo, en referencia a Guillermo Moreno, el exsecretario de Comercio Interior durante los gobiernos kirchneristas.

El economista sostuvo que las restricciones cambiarias y normativas que aún rigen para las empresas son incompatibles con el respeto a los derechos de propiedad y con la idea de una economía verdaderamente libre. En declaraciones al streaming Ahora Play, el exfuncionario afirmó que tanto la conducción del Palacio de Hacienda como las decisiones del Banco Central en el mercado cambiario responden de forma directa a la visión ejecutiva del mandatario. «El ministro de Economía es el Presidente, al igual que pasaba con Kirchner», indicó durante la conversación con el periodista Maxi Montenegro.

El exministro volvió a apuntar contra el cepo a los exportadores: «Solo los que entran al RIGI tienen disponibilidad de sus dólares». Remarcó que el esquema actual liquida las divisas al tipo de cambio oficial del BCRA mientras restringe el acceso a insumos e inversión, generando una distorsión que afecta al sector productivo. «Hay una confusión conceptual muy grande», señaló sobre la orientación económica impulsada por Milei. Enfatizó en que el problema excede la gestión de Luis Caputo y responde a una decisión política del propio mandatario. Cavallo afirmó que Milei «no es consecuente con las ideas que él tiene de la libertad económica, de la propiedad y del respeto de los derechos de propiedad, con una organización monetaria, cambiaria y financiera como la que está llevando a cabo».

En ese marco, el exministro advirtió que el Gobierno «corre el riesgo de no ganar las elecciones el año próximo». Según Cavallo, «Milei tiene que ser capaz de explicar de modo creíble a la gente cómo se va a salir de esta situación. Todavía tiene la posibilidad de mejorar y ganar las elecciones, pero todo dependerá de las alternativas que se presenten». Las declaraciones fueron formuladas durante una entrevista con el periodista Maxi Montenegro en el streaming Ahora Play, donde el exfuncionario repasó los principales ejes de su crítica a la gestión económica.

Frente a ese estado de situación, Cavallo reclamó eliminar de manera definitiva las restricciones cambiarias tanto para las personas como para las empresas, implementando «un mercado libre en el que la cotización del dólar surja exclusivamente de la oferta y la demanda». El exfuncionario detalló que «libertad cambiaria no significa que el tipo de cambio fluctúe una barbaridad. Libertad cambiaria significa que el que genera la divisa sea dueño de la divisa y que el que necesita comprar divisas para cualquier motivo tenga que ir a un mercado, no al Banco Central».

A su vez, Cavallo buscó delimitar el rol del Banco Central: «No es el mercado cambiario, en ningún país del mundo». Explicó que la autoridad monetaria debe limitarse a comprar dólares para robustecer las reservas e intervenir de forma acotada solo para suavizar saltos transitorios, devolviendo el protagonismo cambiario al sector privado. En esa misma línea, propuso que las compras de reservas por parte de la autoridad monetaria respondan a reglas previsibles y transparentes, en lugar de depender de decisiones discrecionales. Asimismo, refutó el argumento oficial respecto a que el Banco Central no puede comprar un volumen fijo de divisas debido al reducido tamaño del mercado cambiario: «El mercado es chiquito porque lo han achicado», argumentó.

Al entender del exministro, tanto el superávit comercial como la masa de dólares que los argentinos conservan dentro y fuera del sistema financiero deberían permitir una plaza de mayor volumen si se eliminaran definitivamente las restricciones. En ese sentido, propuso emitir pesos para comprar reservas y bajar el riesgo país, y aseguró que la emisión con respaldo no deteriora las expectativas. Recordó el antecedente de la Convertibilidad para demostrar que la remonetización es posible sin saltos inflacionarios.

Cavallo señaló además que los beneficios cambiarios del RIGI deberían extenderse al conjunto de la economía. Cuestionó la dualidad del esquema actual y exigió que las facilidades para la libre disponibilidad de divisas dejen de ser un privilegio exclusivo para grandes proyectos. Para respaldar su planteo, recordó que, durante los debates legislativos en torno al régimen de incentivos, el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger le había comentado que el propio presidente Javier Milei tenía la expectativa de que, en un plazo de dos años, la totalidad de las empresas nacionales recibiera un tratamiento impositivo, financiero y cambiario similar al previsto originalmente para los grandes proyectos del RIGI. Cavallo consideró que dicha extensión representaría un «paso indispensable para avanzar hacia reglas de juego homogéneas y transparentes en toda la economía».

Fiel a su estilo, el exministro defendió firmemente la experiencia histórica de la Convertibilidad como un claro antecedente de cambio de régimen capaz de modificar de raíz las expectativas de los agentes económicos. «El milagro de la convertibilidad fue cambiar el régimen monetario, cambiario y financiero de una manera que la gente entendiera y que proyectara expectativas sólidas de estabilidad», enfatizó. Y recordó: «Permitió recuperar el crédito, bajar las tasas y repatriar los capitales de los argentinos». Por último, Cavallo afirmó que frenar obras con crédito internacional es un «error garrafal». Advirtió que el dogma del equilibrio fiscal a cualquier costo lleva a descuidar la infraestructura estratégica, paralizando proyectos ya financiados por el BID y el Banco Mundial.

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