Golpe al sector tech: las acciones de software arrancan 2026 con fuertes caídas por el avance de la IA
El temor a que nuevas herramientas de inteligencia artificial reemplacen funciones clave volvió a castigar a las empresas de software. El sector registra su peor inicio de año desde 2022, pese a la fortaleza del Nasdaq 100.
El comienzo de 2026 no trajo el alivio esperado para las acciones de software. Por el contrario, el sector atraviesa uno de sus arranques de año más complejos de los últimos tiempos, presionado por la aparición de nuevas soluciones de inteligencia artificial que reavivan dudas sobre su modelo de negocio y su crecimiento futuro.
El detonante más reciente fue la presentación, el 12 de enero, de una nueva herramienta desarrollada por la startup Anthropic. El anuncio reavivó los temores que ya habían pesado sobre los fabricantes de software durante 2025 y aceleró las ventas en el mercado. Compañías como Intuit registraron desplomes semanales cercanos al 16%, mientras que Adobe y Salesforce acumularon bajas superiores al 11% en pocas jornadas.
En conjunto, el universo de empresas de software como servicio monitoreadas por Morgan Stanley acumula una caída cercana al 15% en lo que va del año, luego de haber retrocedido más del 11% en 2025. Se trata del peor desempeño inicial desde 2022, en un contexto llamativo: el índice Nasdaq 100 se mantiene cerca de máximos históricos, marcando una brecha cada vez más profunda entre el software y otros segmentos tecnológicos.
Analistas del mercado señalan que el principal problema es la dificultad para estimar cómo será el crecimiento del sector en un escenario donde la IA avanza a gran velocidad. Bryan Wong, gestor de cartera de Osterweis Capital Management, explicó que el ritmo de innovación actual genera una incertidumbre pocas veces vista, lo que desalienta nuevas apuestas por estas compañías.
En este marco, informes difundidos en la city financiera —y replicados por agencias internacionales como Bloomberg— remarcan que herramientas como Claude Cowork, de Anthropic, encarnan exactamente el tipo de disrupción que inquieta a los inversores: sistemas capaces de realizar tareas complejas de forma autónoma, reduciendo la necesidad de soluciones tradicionales de software.
Desde Mizuho Securities advierten que muchos compradores ya no encuentran argumentos para posicionarse en acciones de software, incluso con valoraciones deprimidas. La percepción dominante es que faltan catalizadores claros que impulsen una recuperación sostenida de los precios.
La presión vendedora profundizó la distancia entre el rendimiento del software y el resto del sector tecnológico. Características que durante años hicieron atractivo al rubro —como los altos márgenes y los ingresos recurrentes por suscripción— quedaron opacadas por el temor a que la IA altere radicalmente el ecosistema.
Mientras tanto, varias empresas líderes no logran convencer con sus propias apuestas en inteligencia artificial. Salesforce impulsa su producto Agentforce, aunque sin impacto significativo en ingresos, y Adobe sumó funciones de IA generativa, pero sin actualizar métricas clave en sus últimos balances.
Las perspectivas de ganancias tampoco ayudan. Se espera que el crecimiento de beneficios de las empresas de software y servicios del S&P 500 se desacelere en 2026, quedando por debajo del ritmo de 2025. En contraste, otros segmentos tecnológicos, como los fabricantes de semiconductores, muestran un panorama mucho más sólido, apalancados por la fuerte inversión en infraestructura de IA de gigantes como Microsoft, Amazon, Google y Meta.
A pesar de este escenario, algunos estrategas empiezan a ver oportunidades. Las valoraciones del sector tocaron mínimos históricos, con múltiplos muy inferiores al promedio de la última década. Para bancos como Barclays y Goldman Sachs, este ajuste podría sentar las bases para una recuperación gradual si el gasto de los clientes se mantiene y la IA termina ampliando, en lugar de reducir, el mercado potencial del software.
Por ahora, el consenso es de cautela. Los temores sobre el impacto estructural de la inteligencia artificial siguen dominando el ánimo inversor, aunque para algunos analistas, el castigo acumulado empieza a volver al sector más atractivo de cara al mediano plazo.

