El crudo repunta impulsado por tensiones en Medio Oriente y el reordenamiento del petróleo venezolano

Los precios del petróleo avanzaron con fuerza ante el aumento de los riesgos geopolíticos y señales de cambios en los flujos comerciales. El mercado sigue de cerca el rol de Estados Unidos en Venezuela y la situación en Irán.

El crudo repunta impulsado por tensiones en Medio Oriente y el reordenamiento del petróleo venezolano

 

El mercado petrolero volvió a mostrar volatilidad este jueves, con una marcada suba de los precios a medida que los operadores evaluaron un combo de factores geopolíticos y decisiones políticas que podrían impactar en la oferta global. El foco estuvo puesto tanto en Medio Oriente como en América Latina, dos regiones clave para el equilibrio energético.

El West Texas Intermediate (WTI) avanzó un 3,2% durante la jornada y cerró apenas por debajo de los US$58 por barril. Tras el cierre formal del mercado, los precios continuaron escalando más de un 1%, dejando al crudo en posición de recuperar las pérdidas registradas a comienzos de la semana.

Uno de los principales catalizadores fue la escalada retórica del presidente estadounidense Donald Trump, quien advirtió que su país respondería “con dureza” si el gobierno iraní reprimía de forma letal las protestas internas. Un eventual recorte en el suministro de Irán introduciría una tensión inesperada en un mercado que, hasta ahora, descontaba un escenario de sobreoferta.

A este contexto se suman factores técnicos. El reequilibrio anual de los índices de materias primas suele atraer nuevos flujos de capital hacia el petróleo, mientras que el mercado de opciones mostró un fortalecimiento de las apuestas alcistas, especialmente en el Brent. Datos de posicionamiento —difundidos por firmas de análisis del mercado energético y retomados por agencias financieras internacionales— indicaron que una elevada proporción de operadores seguía posicionada a la baja en el WTI, lo que podría acelerar una cobertura de posiciones cortas si los precios continúan subiendo.

En paralelo, los inversores siguen de cerca los movimientos de Estados Unidos en torno a la industria petrolera venezolana. Desde Washington dejaron trascender que se busca supervisar y canalizar las ventas de crudo del país sudamericano, inicialmente a partir de inventarios ya almacenados. Incluso se analiza un esquema de comercialización similar al que en su momento permitió operar a Chevron, la única gran petrolera estadounidense con actividad en Venezuela.

Funcionarios del sector energético estadounidense señalaron que este proceso implicaría, más que un aumento inmediato de la producción, un cambio en los destinos del crudo venezolano. En ese sentido, analistas del mercado coinciden en que podría observarse un mayor flujo hacia Estados Unidos, en detrimento de China, que en los últimos años se consolidó como el principal comprador del petróleo venezolano con fuertes descuentos.

Empresas como Citgo, Trafigura y Vitol comenzaron a explorar la posibilidad de retomar operaciones vinculadas al crudo venezolano, mientras que otras grandes petroleras evalúan qué rol podrían desempeñar en una eventual reactivación del sector energético del país. Según declaraciones oficiales, este proceso sería gradual y podría extenderse durante varios años.

En este escenario, el petróleo encuentra apoyo tanto en los riesgos geopolíticos como en las expectativas de un reordenamiento de los flujos comerciales. Aunque persisten dudas sobre el impacto real en la producción global, el mercado empieza a incorporar una prima de riesgo que explica el renovado impulso de los precios.

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