Brasil y México concentran las mayores utilidades bancarias de América Latina

Los bancos de la región obtuvieron ganancias por US$88.996 millones durante 2025, un 31% más que el año anterior. Brasil encabezó ampliamente el ranking, seguido por México, aunque el aumento de la morosidad anticipa un escenario de menor expansión para 2026.

 

La banca latinoamericana registró utilidades acumuladas por US$88.996 millones durante 2025, lo que representó un crecimiento interanual del 31%. El resultado estuvo favorecido por las tasas de interés elevadas, la expansión nominal del crédito y la apreciación de varias monedas regionales frente al dólar.

Brasil lideró ampliamente el ranking con ganancias netas por US$45.841 millones, mientras que México ocupó el segundo lugar con US$17.110 millones. En conjunto con Chile, que obtuvo US$5.875 millones, los tres países concentraron aproximadamente el 77% de las utilidades bancarias de América Latina.

Según informó Bloomberg Línea a partir de un reporte de la Federación Latinoamericana de Bancos, los siguientes mercados con mayores ganancias fueron Perú, con US$4.207 millones; Colombia, con US$3.803 millones; Panamá, con US$2.681 millones; y Argentina, con US$2.103 millones.

El listado de los diez primeros se completó con República Dominicana, que alcanzó utilidades por US$1.289 millones; Guatemala, con US$1.246 millones; y Uruguay, con US$1.095 millones. El peso de Brasil y México responde principalmente al tamaño de sus economías y de sus sistemas financieros.

Durante 2025, la desinflación avanzó con mayor lentitud de la esperada y los bancos centrales redujeron las tasas en menor medida de lo anticipado. Ese contexto permitió a las entidades mantener márgenes financieros elevados, mientras el costo de buena parte de los depósitos se ajustó más lentamente.

La rentabilidad bancaria regional también estuvo favorecida por una estructura caracterizada por baja penetración del crédito, mercados relativamente concentrados y elevados costos para cambiar de entidad. El margen neto de intereses de una muestra de grandes bancos latinoamericanos alcanzó el 5,5%, frente al 3% observado entre entidades de otros mercados emergentes, excluyendo China.

La apreciación de distintas monedas frente al dólar amplificó además el crecimiento de las utilidades expresadas en esa divisa. El mismo efecto cambiario contribuyó a que los activos bancarios de la región aumentaran un 18% medidos en dólares, aunque las variaciones no reflejan necesariamente una expansión equivalente de la actividad real.

En moneda local, Colombia registró el mayor crecimiento de las utilidades, con un avance del 71%, seguida por Ecuador con el 43% y Bolivia con el 42%. En el caso colombiano, la mejora respondió parcialmente a una normalización después de dos años débiles y de mayores provisiones por riesgo crediticio.

La situación boliviana presenta características diferentes, ya que el crecimiento de las ganancias no estuvo acompañado por una expansión similar de la intermediación financiera. Parte de los mayores ingresos provino de comisiones, servicios de pago y operaciones relacionadas con el manejo de divisas, en un contexto de tasas reguladas y escasez de moneda extranjera.

Argentina también requiere una lectura particular debido al impacto del tipo de cambio y de la contabilidad en un contexto de alta inflación. Por ese motivo, las variaciones interanuales de sus resultados pueden reflejar más la posición dentro del ciclo económico que la fortaleza estructural del sistema bancario.

La rentabilidad sobre los activos de la banca regional promedió el 1,54% al cierre de 2025. Perú encabezó este indicador con un 2,5%, seguido por República Dominicana y Paraguay, ambos con el 2,2%. Argentina se ubicó entre los países con niveles más bajos, con aproximadamente un 1%.

La rentabilidad sobre el patrimonio alcanzó un promedio regional del 14,2%. República Dominicana lideró con el 19,3%, seguida por Uruguay con el 18,4% y Perú con el 17,7%. Argentina fue el único país analizado que presentó un retorno sobre el patrimonio de un solo dígito.

El contexto de tasas elevadas que impulsó las ganancias también comenzó a deteriorar la calidad de las carteras. Los créditos vencidos aumentaron un 46% interanual y alcanzaron los US$94.506 millones, mientras el indicador agregado de morosidad subió desde el 2,47% hasta el 2,71%.

Para 2026, las proyecciones apuntan a una desaceleración de las utilidades, aunque no a una reversión de la rentabilidad. La solvencia regional, situada en torno al 16,8%, y el predominio del financiamiento doméstico reducen el riesgo de una crisis sistémica, pero repetir un crecimiento del 31% aparece como poco probable.

El escenario dependerá de la evolución de la inflación, las tasas, el crédito y la mora. Una flexibilización monetaria ordenada podría reducir los márgenes, pero mejorar la capacidad de pago y la calidad de las ganancias, mientras que una inflación persistente mantendría la rentabilidad en el corto plazo a costa de mayores provisiones y riesgos futuros.

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