Brasil lleva a la OMC la disputa por los nuevos aranceles de Estados Unidos
El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva presentó un pedido formal de consultas contra los gravámenes aplicados por Washington. Brasil considera que las medidas son incompatibles con las normas internacionales, aunque aseguró que mantendrá abierta la negociación bilateral.

Brasil presentó ante la Organización Mundial del Comercio un pedido formal de consultas con Estados Unidos por los nuevos aranceles aplicados a las exportaciones brasileñas. La medida representa el primer paso dentro del mecanismo de solución de controversias del organismo internacional.
La Cancillería brasileña sostuvo que los gravámenes impuestos por Washington son injustificados e incompatibles con las reglas del comercio internacional. El planteo fue realizado el 27 de julio y podría derivar, en caso de que las consultas no prosperen, en la creación de un panel especializado para analizar la disputa.
Según informó Ámbito, la administración de Donald Trump aplicó durante julio dos rondas de aranceles sobre productos brasileños, con tasas del 25% y del 12,5%. Estados Unidos justificó las medidas mediante acusaciones relacionadas con la utilización de trabajo forzoso.
Las autoridades brasileñas estiman que los nuevos gravámenes alcanzarán al 23,1% de las exportaciones del país. Dentro de ese conjunto, el 16,5% de los productos afectados deberá afrontar una tasa combinada del 37,5%, lo que podría reducir su competitividad en el mercado estadounidense.
El Gobierno de Lula da Silva cuestionó duramente la decisión, aunque aclaró que no abandonará las conversaciones con Washington. Desde el Ministerio de Hacienda señalaron que Brasil continuará buscando una salida negociada para reducir o eliminar los aranceles.
El ministro de Hacienda, Dario Durigan, calificó las medidas como absurdas, pero sostuvo que el país permanecerá en la mesa de negociación. La estrategia brasileña combina así el reclamo formal ante la OMC con el mantenimiento de los canales diplomáticos y comerciales entre ambos gobiernos.
Lula también vinculó los nuevos aranceles con el escenario político interno de Brasil. El mandatario sostuvo que las medidas estadounidenses buscan influir sobre las elecciones presidenciales previstas dentro de menos de tres meses, en las que competirá por su reelección frente al espacio encabezado por Flávio Bolsonaro.
El pedido de consultas constituye la etapa inicial del procedimiento establecido por la OMC. Durante ese período, las partes intentan alcanzar una solución mediante conversaciones directas antes de avanzar hacia un panel que determine si las medidas cuestionadas violan los compromisos comerciales asumidos.
No es la primera vez que Brasil recurre al organismo por decisiones arancelarias estadounidenses. En 2025, el Gobierno presentó un reclamo similar después de que Washington impusiera gravámenes del 50% en represalia por el proceso judicial que terminó con la condena y encarcelamiento del expresidente Jair Bolsonaro.
Una parte importante de aquellos aranceles fue posteriormente revertida, por lo que Brasil espera que las actuales negociaciones puedan producir un resultado semejante. Sin embargo, el contexto electoral y la creciente tensión política entre ambos países incorporan mayores niveles de incertidumbre.
El conflicto abre un nuevo frente dentro de la política comercial de Estados Unidos, que durante los últimos meses amplió la aplicación de aranceles a numerosos socios. Brasil deberá evaluar ahora el impacto de las medidas sobre sus principales sectores exportadores y la posibilidad de implementar acciones de apoyo para las empresas afectadas.
La evolución de la disputa dependerá tanto de las consultas realizadas en el marco de la OMC como de las negociaciones bilaterales. Por el momento, Brasil mantiene una posición crítica frente a las medidas, pero evita cerrar los canales de diálogo con su principal socio comercial fuera de América Latina.
