El bitcoin volvió a ubicarse por debajo de los US$70.000 en un contexto de creciente incertidumbre global, marcado por la escalada del conflicto en Medio Oriente y el fuerte aumento de los precios de la energía.
La principal criptomoneda del mundo llegó a caer hasta un 2,4%, tocando los US$69.508, en lo que representa su nivel más bajo en más de una semana. El retroceso se suma a la caída registrada en la jornada anterior, configurando su peor desempeño en las últimas tres semanas.
El movimiento se da en paralelo a una tendencia global de aversión al riesgo, que también impacta en los mercados bursátiles. Las acciones asiáticas y europeas registraron bajas generalizadas, mientras que los futuros de Wall Street operaban en terreno negativo.
Uno de los factores centrales detrás de esta dinámica es la suba del precio del petróleo. El crudo Brent avanzó hasta un 7,2%, alcanzando los US$115 por barril, impulsado por nuevos ataques sobre infraestructura energética en la región. En paralelo, el gas natural europeo registró fuertes incrementos.
Este escenario genera presión sobre los activos considerados más volátiles, como las criptomonedas, ya que los inversores tienden a refugiarse en instrumentos más seguros ante la incertidumbre geopolítica y el riesgo inflacionario.
Analistas del mercado señalan que el bitcoin podría continuar operando en un rango relativamente amplio en el corto plazo. Algunas proyecciones ubican su cotización entre los US$65.000 y los US$75.000 en las próximas semanas, mientras que un nuevo impulso alcista requeriría un cambio en las condiciones globales y una mejora en el apetito por riesgo.
De esta manera, la evolución de la criptomoneda queda estrechamente vinculada al contexto internacional, donde la combinación de tensiones geopolíticas, precios energéticos elevados y decisiones de política monetaria sigue marcando el pulso de los mercados.