Israel proyecta una zona de control en el sur del Líbano y crece la tensión regional
El gobierno israelí anticipó que mantendrá presencia militar tras la guerra. Líbano pidió la intervención de la ONU ante el riesgo de ocupación.
El gobierno de Israel anunció que prevé establecer una zona de control en el sur del Líbano una vez finalizado el conflicto en Medio Oriente, en el marco de las operaciones contra el grupo Hezbolá, lo que generó un fuerte rechazo por parte de las autoridades libanesas y elevó la tensión en la región.
La iniciativa fue confirmada por el ministro de Defensa israelí, quien planteó que las fuerzas armadas permanecerán en territorio libanés con el objetivo de garantizar la seguridad en la frontera norte. Según explicó, el despliegue incluiría una franja de control hasta el río Litani, considerado un punto estratégico en la zona.
Desde Israel sostienen que la medida busca evitar ataques con misiles y reforzar la defensa frente a amenazas provenientes del Líbano, aunque las declaraciones también incluyeron advertencias sobre la posibilidad de demoler infraestructuras cercanas a la frontera como parte de la estrategia militar.
En este contexto, el gobierno libanés solicitó la intervención del Consejo de Seguridad de la ONU para frenar lo que considera una violación de su soberanía territorial. Las autoridades reclamaron medidas urgentes para garantizar el respeto de las fronteras reconocidas internacionalmente y evitar una escalada del conflicto (según Página 12).
El pedido se produjo en medio de un deterioro de la situación humanitaria en el país, que ya registra cientos de muertos, miles de heridos y un elevado número de desplazados internos como consecuencia de los ataques y enfrentamientos en la zona.
Además, organismos internacionales alertaron sobre el impacto del conflicto en la población civil, con más de un millón de personas afectadas por la violencia y un creciente flujo de refugiados hacia países vecinos, especialmente Siria.
La crisis se profundizó tras una serie de bombardeos en distintas áreas del Líbano, incluyendo zonas cercanas a Beirut, lo que incrementó la presión sobre la comunidad internacional para intervenir y promover una solución diplomática.
En paralelo, Naciones Unidas reiteró su preocupación por la escalada militar y llamó a las partes a respetar el derecho internacional y priorizar la protección de civiles e infraestructuras esenciales.
El escenario plantea un nuevo foco de inestabilidad en Medio Oriente, con el riesgo de que el conflicto se expanda y derive en una confrontación de mayor escala, en un contexto ya marcado por múltiples tensiones geopolíticas.

