Las obras del arroyo Medrano entran en su etapa final y beneficiarán a más de 50 mil vecinos

La Ciudad avanza con los últimos trabajos de dos nuevos aliviadores hidráulicos que mejorarán el drenaje en Saavedra, Núñez y Belgrano. Los conductos buscan reducir el riesgo de anegamientos ante lluvias intensas.

 

La Ciudad de Buenos Aires se encuentra en la etapa final de las obras de dos nuevos aliviadores hidráulicos vinculados a la cuenca del arroyo Medrano, una intervención que permitirá optimizar el escurrimiento del agua de lluvia y disminuir el riesgo de inundaciones en distintos barrios del norte porteño.

Los trabajos presentan un avance cercano al 90% y beneficiarán a más de 50.000 vecinos de Saavedra, Núñez y Belgrano. Se trata de los aliviadores Crisólogo Larralde y Ciudad de la Paz, dos conductos subterráneos diseñados para reforzar la capacidad de drenaje durante tormentas de gran intensidad.

Las obras comprenden la construcción de túneles de hasta 2,4 metros de diámetro que se extienden a lo largo de casi veinte cuadras, conectando distintos puntos estratégicos de la red hidráulica existente y facilitando la conducción del agua hacia el Río de la Plata.

Durante una recorrida por el sector, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, destacó la importancia de este tipo de infraestructura para mejorar la calidad de vida de los vecinos y reducir los efectos de eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes.

Según explicó, los nuevos conductos forman parte de una estrategia integral destinada a fortalecer la capacidad de respuesta de la ciudad frente a lluvias intensas y fenómenos asociados al cambio climático. En ese marco, remarcó que la prevención de inundaciones constituye una de las principales prioridades de inversión en infraestructura urbana.

Las obras del Medrano se integran a otros proyectos hidráulicos ejecutados en diferentes cuencas porteñas. Durante la actual gestión ya fueron finalizados diversos ramales complementarios en los sistemas de drenaje de los arroyos Maldonado y Cildañez, con el objetivo de ampliar la protección frente a anegamientos en distintos sectores de la ciudad.

Buenos Aires cuenta con una compleja red hídrica conformada por once arroyos distribuidos en seis grandes cuencas que desembocan en el Río de la Plata y en el sistema Matanza-Riachuelo. Para gestionar esos caudales, la ciudad desarrolla desde hace años un plan de obras que combina grandes túneles, reservorios y ramales secundarios.

Entre las intervenciones más relevantes se encuentra la ampliación del reservorio del Parque Sarmiento, una infraestructura capaz de almacenar grandes volúmenes de agua durante tormentas y que brinda protección a cientos de miles de vecinos de los barrios de Saavedra, Núñez, Villa Urquiza, Coghlan y Villa Pueyrredón.

Las autoridades porteñas señalaron que actualmente más del 80% del territorio de la ciudad cuenta con protección frente a excesos hídricos gracias a las obras ejecutadas en las últimas décadas, aunque continúan desarrollándose nuevos proyectos para ampliar la cobertura y responder a los desafíos que plantea el crecimiento urbano.

En paralelo, continúan avanzando trabajos en la zona sur de la ciudad, especialmente en la cuenca del arroyo Cildañez, donde se ejecutan nuevos ramales y conductos destinados a mejorar el drenaje en Flores, Parque Avellaneda, Villa Lugano y otros barrios históricamente afectados por inundaciones.

Con la finalización de los aliviadores del Medrano, la Ciudad sumará una nueva pieza clave dentro de su sistema hidráulico, fortaleciendo la infraestructura destinada a reducir el impacto de las lluvias intensas y mejorar la resiliencia urbana frente a eventos climáticos extremos.

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