En reemplazo de Insaurralde, Marina Lesci asumió como intendenta de Lomas

Casi en silencio, sin reflejo en la comunicación del municipio ni un acto formal de traspaso, asumió la intendencia interina.

 

Casi en silencio, sin reflejo en la comunicación del municipio ni un acto formal de traspaso, asumió esta mañana la intendencia interina de Lomas de Zamora la expresidenta del Concejo Deliberante, Marina Lesci. En cumplimiento de los procedimientos establecidos por la normativa provincial ante la ausencia del jefe comunal, la joven abogada se hizo cargo de la responsabilidad institucional que le corresponde en medio de una discreta sesión.

A pesar de contar con redes sociales activas que suelen reflejar cada movimiento de la actividad oficial y una web dinámica, el histórico cambio en la titularidad del Ejecutivo municipal curiosamente pasó inadvertido para la comunicación oficial, observó InfoRegión.

Lesci, una joven con escasos antecedentes en la política partidaria y formada en la militancia social en un club de barrio asentado en una zona de clase media de la localidad de Banfield, se convirtió hoy en la primera mujer en ocupar el cargo de intendenta de manera prolongada. El único antecedente femenino en el cargo en Lomas se registra en el período 1995-1999, cuando la arquitecta Marcela Bianchi asumió como primera concejal del entonces intendente Bruno Tavano y lo reemplazó ocasionalmente en algunas vacaciones de verano que se tomó el jefe comunal.

Esta sería entonces la primera experiencia política en el distrito en la que una mujer ejercerá el cargo por los próximos dos años, si es que todo va bien para Martín Insaurralde en la jefatura de Gabinete provincial.

Su banca en el Concejo Deliberante será ocupada por Claudio Morell, un dirigente de la organización Barrios de Pie, que llegará al cuerpo en un contexto en el que los movimientos sociales están en el foco de la discusión respecto a la gestión y el destino de los planes. En tanto que la presidencia del Concejo Deliberante quedó en manos del concejal Miguel “Lito” Font, que tiene mandato hasta el 10 de diciembre de este año.

Otra particularidad de esta experiencia, como se dijo más arriba, es que se trata de una dirigente que no proviene del corazón de la política partidaria, como sí ocurría con Bianchi. Lesci, es más bien una incorporación externa al sistema político local del peronismo por lo que su unción en jefa comunal implicará un desafío para ella y para sus flamantes subordinados, muchos de los cuales seguramente se perciben con capacidad y pergaminos suficientes para no depender de sus instrucciones de gobierno.

La sucesión

No está dicho, pero la disputa por la sucesión de Insaurralde, como en todo equipo de gobierno, es una divisoria de aguas que ordena -o desordena- los alineamientos internos, y la vidriera que podría ofrecer el cargo de intendente por dos años, aún cuando en lo formal sea un interinato, podría desbalancear los equilibrios internos en esa disputa. Tal vez allí se encuentre una explicación del misterioso cono de silencio comunicacional en el que se produjo la llegada de Lesci al máximo cargo municipal.

En cualquier caso, la mala noticia para los aspirantes a suceder a Insaurralde es que el flamante jefe de Gabinete provincial podría volver a ser candidato en Lomas en 2023 pese a la ley que limita las reelecciones de intendentes y concejales ya que la reglamentación de la norma establece que la prohibición rige para quienes cumplan dos mandatos consecutivos completos, y aclara que se considera completo cuando no haya estado ausente, temporaria o permanentemente- por más de dos años, sumadas todas las interrupciones. En otras palabras, si Insaurralde se queda en La Plata por los próximos dos años, podrá disputar nuevamente la intendencia local.