El arzobispo de Buenos Aires pidió buscar consensos y “dejar de lado los personalismos” en la política

El presidente participó de una ceremonia interreligiosa en la Catedral Metropolitana, donde cristianos, judíos y musulmanes rezaron por su mandato.

El arzobispo de Buenos Aires pidió buscar consensos y “dejar de lado los personalismos” en la política

 

Tras la asunción y la jura de su Gabinete, el presidente Javier Milei asistió a una ceremonia interreligiosa en la Catedral Metropolitana junto a su vicepresidenta Victoria Villarruel y sus ministros. En el evento, el arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Argentina, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva habló de la necesidad de “renacer entre todos”, afirmando que Argentina sufrió “tormentas de grietas”.

Luego de la ceremonia en el Salón Blanco donde se oficializó el Gabinete de Milei, el mandatario nacional se trasladó a pie desde Casa Rosada a la Catedral para la ceremonia interreligiosa. El presidente caminó del brazo con Villarruel y junto al resto de sus nueve ministros y el jefe de Gabinete, Nicolás Posse.

Según supo PERFIL, el presidente llegó pasadas las 19:30 a la catedral, donde lo esperaba para recibirlo el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y el arzobispo Cuerva, quien presidió el evento. Tal como estaba pautado, el mandatario se detuvo frente al mausoleo del general José de San Martín para “rendirle sus honores”.

El Vaticano siguió la práctica diplomática habitual para estos actos, por lo cual el Papa Francisco envió como delegado a un Nuncio Apostólico. Se trata del arzobispo español Alberto Ortega Martín, quien viajó desde Chile para estar presente en la ceremonia.

El discurso del arzobispo de Buenos Aires

El primero en tomar la palabra fue el arzobispo Cuerva, quien bendijo a la patria argentina y al gobierno que este domingo comienza su gestión. Con un mensaje de unidad, leyó el versículo 7:24 del Evangelio según San Mateo y aseguró: “Debemos reforzar y trabajar la unidad entre los argentinos”.

“Bienvenidos todos a la casa de Dios que es la casa de su Pueblo. Bienvenido cada uno de ustedes en esta celebración, fraternalmente unidos, a los representantes de los distintos cultos. Invocaremos al Espíritu de Dios para que bendiga e ilumine a nuestra patria Argentina, al pueblo todo y al gobierno que hoy comienza su gestión. Oremos”, afirmó Cuerva al inicio de su intervención.

En un mensaje cargado de la necesidad de unión, continuó: “Algunos pensadores contemporáneos plantean que vivimos la modernidad líquida, una época donde todo se diluye, se disuelve, se fragmenta, con ellas pueden llevarse al olvido algunos pilares que nos constituyeron como Nación. En este contexto, el evangelio nos habla de una casa, de cimientos, nos invita a mirar lo que no se ve, pero permite que toda la construcción fuera posible. Fundamentos que, más allá de las modas, nos permiten que nos pongamos de pie”.

Al respecto, consideró que la Argentina, “nuestra casa”, sufrió “muchas tormentas, de exclusión, inflación, grietas, intereses mezquinos y desencantos”. En ese sentido, remarcó la importancia de “valorar nuestros cimientos y mantener la esperanza en los momentos más acérrimos”, a la par que afirmó que “siempre es posible renacer si lo hacemos entre todos”.

“Uno de los cimientos mas golpeados que necesitamos forjar nuevamente es la fraternidad. Es necesario insistir una y mil veces con trabajar la unidad entre los argentinos. Una fraternidad que reconozca e inclusive valore las diferencias y que estas no sean usadas para fragmentar, dividir o enfrentarnos más, sino para encontrar nuevas respuestas a los problemas que hoy nos acucian”, sostuvo después el arzobispo.

Acto seguido, el primado de la Iglesia católica convocó a la clase política a “comprometerse con la fraternidad”. “Las heridas y urgencias de nuestro pueblo piden a todos, pero especialmente a la clase dirigente, la capacidad de comprometerse con la fraternidad social. Una fraternidad que no es un eslogan, sino que exige la radicalidad de no enfrentarnos unos contra otros”, expresó.

Sumado a esto, citó al Papa Francisco y habló de la libertad, la cual definió como “el segundo cimiento que hay que reforzar”: “Como nos decía el Papa Francisco, allá por octubre de 2021, la verdadera libertad se expresa plenamente en la caridad. No hay libertad sin amor”. “Una de las concepciones mas modernas es esta: mi libertad termina donde empieza la tuya. Pero aquí falta la relación y falta el vínculo, nos dice el Papa. Eso es una visión individualista”, añadió.

“Quien ha recibido el don de la liberación obrada por Dios no puede pensar que la libertad consiste en el estar lejos de los otros sintiéndolos como una molestia. No puede ver encerrado en si mismo, sino siempre incluido en una comunidad. La dimensión social es fundamental y nos permite mirar al bien común y no sólo al bien privado”, agregó.

Finalmente, García Cuerva habló sobre la memoria, la cual que consideró “un cimiento fundamental” para la Argentina que viene. “Es preciso recuperar nuestra historia y reconocer a los hombres y mujeres que forjaron la Patria desde sus inicios y que cimentaron las bases de la organización nacional, la soberanía política, el sistema representativo, la forma republicana y el federalismo”, afirmó.

En esa línea habló sobre “el testimonio de nuestros próceres y de tantos otros, su reflexión y su accionar con sus luces y con sus sombras son otro cimiento fundamental”. “No usemos sus nombres para desunir a los argentinos”, pidió.

“Hoy estoy convencido que es revolucionario sostenernos en la esperanza y darnos otra oportunidad. Por eso invocamos al Espíritu Santo, con fuerza y amor de Dios. Para que nos ayude a fraguar los cimientos de la Patria y así entre todos construir nuestra casa, nuestra amada Argentina. Amén”, concluyó.

Las palabras del rabino Axel Wahnish y la emoción de Javier Milei

La ceremonia continuó con la palabra del rabino Simón Axel Wahnish y otros representantes religiosos. Durante su exposición, el rabino Wahnish, reconocido miembro de la comunidad judeo marroquí en la Argentina, aseguró que “Dios tiene fe en usted, señor presidente”. Sus palabras emocionaron a Milei, quien se mostró conmovido y derramó unas lágrimas al final de su discurso.

“Dios tiene fe en todos los gobernantes. Dios tiene fe en todos los argentinos. Y Dios tiene fe en que nos vamos a poner de pie todos juntos para construir una sociedad con libertad, con justicia y con bondad”, agregó el rabino. Asimismo, le preguntó al jefe de Estado cuál era su deseo, ante lo que el líder de La Libertad Avanza (LLA) aseguró que era “poner la Argentina de pie”.

Además del arzobispo Cuerva y el rabino Wahnish, la ceremonia interreligiosa contó con la presencia del arzobispo griego Iosif Bosch; el obispo anglicano, Brian Williams; el representante la iglesia evangelista, pastor Christian Hooft; y Sheij Salim Delgado Dassum, quien representó a la comunidad islámica.

Luego del discurso del rabino, todos los voceros religiosos se acercaron a saludar a Javier Milei. En ese marco, Wahnish y el líder libertario protagonizaron un emotivo momento. Cuando se encontraron cara a cara, se abrazaron emocionados delante de las cámaras.

Wahnish es una de las personas más cercanas a Milei. Ambos comenzaron su relación cuando el rabino le enseñó al presidente la Tora y con el tiempo se convirtió en su más importante guía espiritual. A su vez, el rabino ayuda al libertario con cuestiones personales. “Es la persona que me pone límites, junto con mi hermana”, indicó el mandatario en el pasado. Este domingo, se dio a conocer que será el embajador argentino en Israel.

 

 

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