Sin “ley pandemia” a la vista, el Gobierno se encamina a definir nuevas medidas sanitarias

Preocupa el malestar que provoca la incertidumbre sobre las restricciones que golpean a la población cada tres semanas. El debate en Diputados no está garantizado. Este es el último fin de semana de medidas duras y el viernes vence el DNU

Sin “ley pandemia” a la vista, el Gobierno se encamina a definir nuevas medidas sanitarias

 

En un marco de preocupación por el pico de 80.000 muertos por coronavirus, con una limitada baja de casos, y sin confirmaciones sobre el debate de la ley “Pandemia” en Diputados a la vista, se avecina una nueva semana de reuniones en la Casa Rosada para realizar evaluaciones sanitarias y definir la próxima tanda de medidas. El Gobierno buscará dar mayor previsibilidad sobre las restricciones para paliar la incertidumbre que sacude a la población cada tres semanas y daña su imagen, cuando se acercan las elecciones. Las políticas se decidirán después de jornadas de fuertes peleas con Juntos por el Cambio por la compra de vacunas, uno de los ejes electorales principales del oficialismo.

Este fin de semana será el último comprendido por el último Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), que estableció un cronograma de 9 días de confinamiento “total”, cinco de medidas “intermedias”, dos “duros” -hoy y mañana- y cinco más de “relajamiento”. El sábado que viene, el actual decreto dejará de estar vigente.

Apremiado, el Gobierno espera que la próxima semana se apruebe el proyecto de ley que envió al Congreso para regular las medidas sanitarias. Ya logró la media sanción en el Senado y ahora espera que se debata en la Cámara de Diputados. Sin embargo, hay dudas sobre la posibilidad de conseguir quórum para sesionar. Y de todas formas, no creen que cierren los tiempos para que la ley esté vigente antes de que venzan las medidas actuales.

El panorama para reunir voluntades favorables no es alentador. La fuerza mayoritaria de Juntos por el Cambio ya marcó una postura contraria y califica la iniciativa como un intento para brindar “superpoderes” al Presidente que, según la letra de la virtual norma, puede modificar los parámetros epidemiológicos y aplicar medidas en última instancia si lo considera necesario y las provincias “no reaccionan”, como describió uno de los funcionarios que participaron en su redacción.

Estas miradas negativas, que retumbaron insistentemente a lo largo de las últimas semanas, despiertan malestar en la Casa Rosada, donde consideran que la oposición es “hipócrita” al pedir consenso para la legislación relacionada a la pandemia, y luego rechazar la propuesta oficial para realizarla.

Después de 15 días de medidas más duras, la Argentina superó el viernes los 80.000 fallecidos por COVID-19, pero al mismo tiempo empezaba a registrarse una merma -aunque leve- en la cantidad de casos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). “Todo va a depender de la curva epidemiológica”, dijo una fuente de Casa Rosada, una respuesta que se reitera antes de cada nueva etapa de restricciones sanitarias, hace un año y tres meses, desde que empezó la pandemia en la Argentina. Sin embargo, se esperan novedades en la organización.

Según adelantaron fuentes oficiales, el plan del Gobierno, más allá de la ley, es brindar, “dentro de lo posible”, mayor “previsibilidad” a las medidas sanitarias y establecer un cronograma que aporte cierta “tranquilidad” a la población, que antes de cada tanda de medidas vive entre especulaciones y trascendidos sobre decisiones que se toman a último momento.

“La gente está harta de la incertidumbre. Si bien es inevitable, porque esto se analiza semana a semana y a veces día por día, tenemos cierto marco para armar algo más ordenado”, dijo a Infobae un vocero de la Casa Rosada.

El viernes por la tarde persistía el enojo por los embates por cuestiones sanitarias que escalaron al máximo el jueves durante la exposición del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, durante su informe de gestión ante el Senado. En especial, por la hasta ahora fallida negociación con el consorcio farmacéutico Pfizer, luego de la revelación del director de Covax para América Latina, Santiago Cornejo, -quien luego aclaró sus dichos- sobre el rechazo del gobierno argentino al envío de dosis del consorcio estadounidense-alemán.

Más allá de los picantes contrapuntos con los legisladores de Juntos por el Cambio (Cafiero respondió con vehemencia a las chicanas) en el Gobierno creen que contrarrestaron el mal trago con los anuncios, entre el miércoles el viernes, sobre la fabricación de Sputnik V en la Argentina y la compra de vacunas a un laboratorio de India por parte de la provincia de Buenos Aires, que el gobernador Axel Kicillof reveló en una inesperada conferencia de prensa ayer por la mañana.

En esa hoja de ruta, la frustrada negociación con Pfizer es como una piedra en el zapato, que opacó un dato de opinión pública que la semana pasada entusiasmó al oficialismo: el incremento en la imagen positiva entre los mayores de 60 años, que hasta ahora se manifestaban mayoritariamente a favor de Juntos por el Cambio.

En este marco, en Balcarce 50 también apuestan a la incipiente estabilidad en la llegada de cargamentos de Sputnik V; al anuncio la fabricación de esa vacuna en el laboratorio argentino Richmond -que el Gobierno adelantó el miércoles y oficializó en una videconferencia junto al presidente ruso Vladimir Putin ayer-; y a la promesa de vacunas -aunque en fechas y cantidades aún inciertas- por parte de Estados Unidos en el marco del mecanismo Covax que impulsa, aunque con retrasos y cuestionamientos internacionales, la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Si la semana próxima se registra una baja significativa de casos, el Gobierno se enfocará en capitalizar el éxito de las medida sanitarias y buscará, una vez más, contrastar su postura con distritos como la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza, que se opusieron a imponer cierres duros, en particular en la forma de impartir la educación primaria y secundaria.