Presupuesto 2026: el oficialismo acelera negociaciones en el Senado para evitar un nuevo revés
Tras el traspié en Diputados, el Gobierno intensifica las conversaciones con aliados y gobernadores para asegurar la sanción del Presupuesto sin modificaciones y cerrar el año legislativo.
El Gobierno nacional encara días decisivos en el Senado con el objetivo de garantizar la aprobación del Presupuesto 2026, luego de las dificultades que enfrentó en la Cámara de Diputados. Ante la falta de respaldo suficiente para introducir cambios al texto, el oficialismo resolvió avanzar con la versión que ya cuenta con dictamen, descartando la reincorporación de los artículos vinculados a la emergencia en discapacidad y al financiamiento universitario que habían sido rechazados en el debate previo.
Con ese escenario, La Libertad Avanza puso en marcha una ronda intensiva de negociaciones con bloques aliados y representantes provinciales, en un intento por blindar la votación y evitar sorpresas de último momento. Según reconocen en el entorno presidencial, el foco está puesto en recomponer la confianza con gobernadores que retiraron su apoyo en Diputados, molestos por la inclusión de temas sensibles sin un acuerdo político previo, una situación que fue ampliamente analizada en ámbitos legislativos y que distintos medios nacionales reflejaron en las últimas horas.
Para ordenar el escenario, la jefa del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, encabezó durante el fin de semana una serie de contactos y convocó a una reunión virtual con referentes de espacios aliados, que en conjunto aportarían cerca de medio centenar de votos. La estrategia apunta a asegurar el acompañamiento al Presupuesto tal como está redactado, aun cuando no refleja completamente las prioridades iniciales del Ejecutivo.
En paralelo, este lunes volverá a reunirse en Casa Rosada la mesa política del Gobierno, integrada por funcionarios clave del Gabinete y asesores presidenciales, con el objetivo de afinar la estrategia parlamentaria y coordinar los últimos movimientos antes de la sesión prevista para el viernes. Allí se analizará también el impacto del malestar persistente en algunos sectores del PRO, tras la controversia por la designación de auditores en la Auditoría General de la Nación, aunque desde el oficialismo confían en que ese bloque acompañará la sanción del Presupuesto.
Dentro del Ejecutivo admiten que no están dadas las condiciones para insistir ahora con las derogaciones de las leyes que generaron el conflicto, en particular por la negativa de la Unión Cívica Radical y otros espacios a reabrir esa discusión en el Senado. Por ese motivo, la prioridad pasó a ser asegurar la aprobación de la denominada “ley de leyes” y postergar esos debates para una instancia posterior.
Con este esquema, el Gobierno busca cerrar el año legislativo con una señal de previsibilidad fiscal y política, apostando a que la necesidad de contar con un Presupuesto sancionado termine alineando a oficialismo, aliados y provincias. En el entorno presidencial sostienen que, tras las concesiones realizadas, el escenario es más favorable y que, salvo imprevistos, la votación en la Cámara alta debería avanzar sin sobresaltos.

