La “Patria Grande”, con viento de cola

Consumada la asunción del nuevo gobierno democrático en Bolivia, el triunfo de Biden en EE.UU. y la
nueva constitución en Chile, Latinoamérica puede aprovechar el momento para una nueva etapa de
integración.

La » Patria Grande «, con viento de colaEl mandatario argentino dijo sentirse “muy contento de que el pueblo boliviano se haya expresado y que tengamos autoridades legítimamente constituidas”.

 

Por Juan Pablo Rostirola

Ayer domingo, oficialmente asumió Luis Arce como presidente constitucional en Bolivia, dejando atrás un infame gobierno de facto de poco más de un año de duración. Jeanine Añez, la ex presidenta de facto no participó del traspaso de los atributos y se recluyó en su ciudad natal, Beni. Esta vez no fueron noticia ni Luis Almagro, ni la OEA, ni la Embajada de Estados Unidos en ese país, que presionó y participó en el golpe a Evo Morales.

La Asamblea Legislativa de Bolivia posó sus flashes sobre el presidente Alberto Fernández, quien fue vitoreado por los diputados del MAS por haberle salvado la vida a Evo Morales y por otra parte, le agradecieron el no haber reconocido a Añez como presidenta legítima de Bolivia y las inciativas diplomáticas ante los organismos denunciando el golpe. 

El día de hoy el presidente Fernández participará junto a una multitud de la vuelta de Evo Morales a su patria, una caravana que culminará el día 11 luego de pasar por toda la geografía de la nación plurinacional.

Días atrás en Chile la población generó un cimbronazo muy notorio: sepultar la conservadora Constitución pinochetista mediante consulta popular, en post de una Constitución representativa y mucho más progresista. El clima popular y de la juventud en general en el país trasandino sigue dando coletazos en la política interna, con periodos de más calma en relación a las revueltas del año pasado, pero con más avances y conquistas en políticas concretas. Esto teniendo en cuenta las elecciones presidenciales en Chile del próximo año

Brasil parece ir viento en contra: el próximo 15 de noviembre se llevarán a cabo las elecciones comunales en todo el territorio brasileño. Hay inscriptos 6760 agentes de seguridad (policías, miembros de FF.AA., bomberos militares y militares de reserva) que aspiran a ser alcaldes, en los 5568 municipios electorales, es decir que al menos un agente de seguridad será candidato por municipio, un dato poco alentador. El efecto Bolsonaro llegó para quedarse. 

De Trump a Biden

Sin duda alguna, cualquier gobierno de Estados Unidos que no tenga injerencia ni piense en América Latina como su patio trasero o como su espacio de prácticas políticas, será bienvenida por todos nosotros. Biden no es un político al cual podamos santificar y aún no podríamos hacer predicciones sobre un gobierno que no asumió, pero si podemos hacer el ejercicio de revisar lo que Trump nos dejó: el muro en México, el golpe en Bolivia, la acción directa en las elecciones argentinas intentando favorecer a Macri a través del FMI, los intentos en Venezuela con el autoproclamado Guaidó, la crisis Colombia- Venezuela con los camiones con ayuda humanitaria incendiados del lado colombiano, hasta el intento de magnicidio contra Nicolás Maduro. Cualquier agenda política puede darnos un poco de aire en comparación.

Pero en cuanto a Biden, si nos enfocamos en lo bélico, es un senador que ha tenido tendencia a apoyar a Reino Unido en el Conflicto de Malvinas, como también apoyó las acciones bélicas “antiterroristas” que llevó a cabo el entonces presidente George Bush. En materia económica, cualquier iniciativa que tome Biden será mejor que las que tomó Trump con respecto al comercio con Latinoamérica: proteccionismo exacerbado, ruptura de comercio con países en forma unilateral, imposición de un presidente norteamericano por primera vez en el BID. De aquello que se decía desde el oficialismo sobre los beneficios de las relaciones carnales entre Macri y Trump, la verdad que no quedó ningún indicio objetivo. 

Es mucho el trabajo que le demandará a Biden fortificar su gobierno, la integración de la población ampliamente segregada en una grieta entre población urbana/rural, retomar a las antiguas sendas del estado norteamericano con respecto a la política internacional y organismos multilaterales, lo que puede ser una oportunidad importante para Argentina demás países latinoamericanos a buscar nuevamente la integración regional en tiempos pandémicos.

Vacuna contra el Covid: no poner todos los huevos en la misma canasta

El martes pasado la viceministra de salud, Carla Vizzotti, anunció luego de su viaje a la Federación Rusa, la compra de 25 millones de dosis de la vacuna Sputnik V del laboratorio Gamaleya. Empezó nuevamente el lobby en contra de la vacuna rusa en los medios masivos de comunicación: desde sus efectos, rapidez de desarrollo cuestionable, si la aplicación sería obligatoria o no, y no podemos dejar de lado dos notas de color: el ex Secretario de Salud del gobierno de Mauricio Macri, Adolfo Rubistein, hablando de los efectos cuestionables de la vacuna, un tipo que dejó varadas hasta su vencimiento millones de lotes de vacunas contra la gripe en un galpón del puerto. La otra perlita la dejó el Jefe de Gabinete de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, al aclarar que no se trataba de una vacuna comunista, de la URSS, sino de una vacuna de un país brutalmente capitalista, con mucha tradición en desarrollos técnico-sanitarios. 

El día de ayer el gobierno dio un golpe de efecto a las críticas, ya que también firmó un acuerdo para la compra anticipada de 25 millones de dosis, en este caso de la vacuna de Astra- Zeneca y no descartan acuerdos con demás laboratorios con vacunas en desarrollo como la norteamericana Pfizer, lo que deja claro que la apuesta de Cancillería es apostar a varios laboratorios y países, articular con ellos e incluso participar en el desarrollo en nuestro país, o lo que se dice vulgarmente, no apostar a poner todos los huevos en la misma canasta.