La detención de Maduro reavivó la disputa política entre Kicillof y el Gobierno nacional
El rechazo del gobernador bonaerense a la intervención de Estados Unidos en Venezuela generó duras críticas desde la Casa Rosada y volvió a exponer la tensión entre Axel Kicillof y el oficialismo libertario, con la mira puesta en el escenario electoral de 2027.
La caída de Nicolás Maduro y su detención por parte de Estados Unidos volvió a impactar de lleno en la política argentina, reactivando el enfrentamiento entre el gobierno nacional y la administración de la provincia de Buenos Aires. El gobernador Axel Kicillof cuestionó con dureza el accionar de Washington y calificó el operativo como una violación al Derecho Internacional, lo que desató una inmediata reacción desde el oficialismo libertario.
En un comunicado, Kicillof sostuvo que la intervención estadounidense “altera la estabilidad regional y sienta un precedente peligroso”, y remarcó que la Provincia de Buenos Aires condena ese tipo de acciones unilaterales. Esa definición fue interpretada por referentes de La Libertad Avanza como una defensa indirecta del chavismo, lo que elevó el tono del cruce político.
Desde el Ejecutivo nacional, uno de los primeros en responder fue el ministro del Interior, Diego Santilli, quien acusó al gobernador bonaerense de alinearse con regímenes autoritarios. En un mensaje con fuerte contenido electoral, Santilli vinculó el debate internacional con la disputa local y planteó que las elecciones de 2027 serán una oportunidad para “liberar” la provincia de Buenos Aires, dejando entrever sus aspiraciones políticas.
En la misma línea se expresó Sebastián Pareja, diputado nacional y presidente de La Libertad Avanza en territorio bonaerense, quien afirmó que no todos los bonaerenses comparten la postura del gobernador y aseguró que una parte significativa de la sociedad se identifica con “la libertad y la esperanza” que, según sostuvo, atraviesa hoy al pueblo venezolano tras la caída del chavismo. Pareja también proyectó el debate hacia 2027 y se posicionó como una de las figuras con proyección electoral dentro del espacio libertario.
Las declaraciones desde Nación no quedaron sin respuesta. El ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, cuestionó el tono de Santilli y reclamó mayor responsabilidad institucional. Recordó que Kicillof fue electo en dos oportunidades por voto popular y pidió respetar la voluntad democrática de los bonaerenses, al tiempo que reclamó menos confrontación personal y mayor seriedad en el ejercicio de los cargos públicos.
En paralelo, la postura de Kicillof también tuvo una proyección regional. El gobernador compartió un comunicado conjunto firmado por presidentes de América Latina y Europa que expresaron preocupación por las acciones militares unilaterales en Venezuela y advirtieron sobre los riesgos que implican para la población civil y la estabilidad regional. En el documento, los mandatarios insistieron en que la crisis venezolana debe resolverse por vías pacíficas, democráticas e inclusivas.
Sin embargo, ese posicionamiento no logró consenso regional. En el marco de una reunión de urgencia de la CELAC, impulsada por el presidente colombiano Gustavo Petro, varios países —entre ellos Argentina— evitaron respaldar una condena conjunta contra Estados Unidos, evidenciando las divisiones políticas que atraviesan a la región frente al nuevo escenario venezolano.
Así, la detención de Maduro no solo reconfiguró el tablero internacional, sino que también profundizó la grieta política interna en Argentina, con el conflicto entre la Casa Rosada y el gobierno bonaerense sumando un nuevo capítulo y con el horizonte electoral de 2027 como telón de fondo.

