Fernando Iglesias fue designado embajador argentino ante Luxemburgo y mantendrá sus funciones en Bélgica y la Unión Europea
El Gobierno nacional oficializó la designación de Fernando Iglesias como representante diplomático ante Luxemburgo, en el marco de una política de unificación de embajadas impulsada por la administración de Javier Milei.

El Gobierno argentino formalizó la designación de Fernando Iglesias como embajador extraordinario y plenipotenciario ante el Gran Ducado de Luxemburgo, según quedó establecido en el Decreto 268/2026 publicado en el Boletín Oficial.
La nueva función diplomática será asumida sin que Iglesias abandone sus actuales responsabilidades como representante argentino ante Bélgica y ante la Unión Europea. Desde el Poder Ejecutivo aclararon que la ampliación de funciones forma parte del proceso de reorganización diplomática impulsado por el gobierno nacional.
La designación se concretó luego de que las autoridades luxemburguesas otorgaran el correspondiente plácet diplomático, requisito formal necesario para la acreditación de embajadores extranjeros.
Iglesias ya había sido designado semanas atrás como embajador argentino en Bruselas, tras la aprobación de su pliego en el Senado. Su nombramiento respondió a la decisión del presidente Javier Milei y del canciller Pablo Quirno de avanzar en una política de unificación de representaciones diplomáticas argentinas en Europa.
Esa reorganización había sido formalizada previamente mediante el Decreto 94/2026 y contempla la integración de funciones diplomáticas bajo una misma estructura administrativa en Bruselas. Según explicaron desde el Gobierno, la medida apunta a reducir costos operativos y avanzar en un esquema estatal más austero, alineado con la estrategia oficial de equilibrio fiscal y reducción del gasto público.
Con este nuevo esquema, la embajada argentina en Bélgica absorbió también las tareas vinculadas a la representación ante la Unión Europea, eliminando estructuras paralelas que anteriormente funcionaban de manera separada.
Desde el oficialismo argumentaron que Iglesias cuenta con experiencia en temas internacionales y relaciones diplomáticas, elementos que fueron considerados relevantes para su designación. Además, señalaron que el exdiputado había acompañado previamente a Javier Milei en distintas giras internacionales y mantenido contactos con autoridades diplomáticas europeas.
La aprobación de su pliego en el Senado se produjo a fines de febrero, durante una sesión en la que también se debatió y aprobó el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.
Durante el tratamiento legislativo surgieron cuestionamientos por parte de sectores del kirchnerismo. Entre las voces críticas estuvieron las senadoras Juliana Di Tullio y Mariano Recalde, quienes plantearon objeciones políticas y recordaron la existencia de denuncias judiciales vinculadas al ahora embajador.
En respuesta, Iglesias sostuvo durante la discusión parlamentaria que las acusaciones en su contra formaban parte de una campaña de desprestigio político y aseguró que la causa judicial mencionada no había registrado avances durante los últimos años.
Pese a las objeciones opositoras, el oficialismo logró avanzar con el dictamen favorable y posteriormente obtuvo la aprobación definitiva del Senado para concretar la designación diplomática.
