El Senado define su conducción y el oficialismo intenta ordenar el delicado equilibrio interno

La Cámara alta realizará su sesión preparatoria el 24 de febrero. La Libertad Avanza apuesta a sostener a los funcionarios clave y resolver la presidencia provisional sin profundizar la tensión entre el Ejecutivo y Victoria Villarruel.

 

El Senado celebrará el próximo 24 de febrero la sesión preparatoria en la que se renovarán autoridades y se fijará el esquema de funcionamiento para el nuevo período legislativo. En ese marco, el oficialismo buscará sostener un frágil equilibrio entre la Casa Rosada y la vicepresidenta Victoria Villarruel, titular de la Cámara alta, en medio de un vínculo político marcado por tensiones y desconfianzas.

La convocatoria está establecida por el reglamento del Senado y no requiere una citación especial. Allí se elegirá al presidente provisional, figura clave en la línea de sucesión presidencial, además de vicepresidentes y autoridades administrativas y parlamentarias. El encuentro se dará, además, en pleno desarrollo de las sesiones extraordinarias, que el Gobierno utilizará como termómetro para medir el posicionamiento de los bloques dialoguistas.

Desde el entorno oficial aseguran que no hay intención de abrir nuevos frentes de conflicto internos ni de profundizar la disputa con Villarruel. La estrategia apunta a preservar cierta estabilidad institucional en la Cámara y evitar un escenario de confrontación permanente que complique la gestión legislativa.

En ese sentido, todo indica que se ratificaría a Alejandro Fitzgerald como secretario administrativo, un cargo central por su manejo presupuestario. Su continuidad es vista como un factor de orden luego de meses convulsionados en esa área, tras la salida de su antecesora y una breve y fallida designación intermedia que generó fuertes cuestionamientos internos. Con Fitzgerald, según coinciden distintos bloques, el funcionamiento administrativo recuperó previsibilidad, de acuerdo con reconstrucciones publicadas por Infobae en los últimos meses.

También se mantendría Agustín Giustinian en la secretaría parlamentaria, un rol menos visible pero decisivo en la dinámica cotidiana del Senado. Desde allí se articula el diálogo con los distintos bloques, se diseñan estrategias legislativas y se monitorea el conteo de votos para cada proyecto que impulsa el Ejecutivo.

La definición más sensible será la presidencia provisional del Senado, actualmente en manos del libertario Bartolomé Abdala. El cargo es el segundo en la línea sucesoria presidencial, detrás de Villarruel, y concentra una fuerte carga política. Si bien hubo versiones sobre intentos de desplazarlo, Abdala logró sostenerse tras haber sido uno de los dirigentes que dio la cara en los momentos más complejos del oficialismo durante el año pasado.

El esquema de autoridades también contempla que la vicepresidencia del Senado quede en manos del peronismo, tal como marca la tradición parlamentaria. Las mayores dudas aparecen en torno a las vicepresidencias primera y segunda, hoy ocupadas por representantes del radicalismo y del peronismo no kirchnerista.

Además, deberán definirse las prosecretarías parlamentaria y administrativa, así como la de coordinación operativa. Sobre este último cargo surgieron cuestionamientos luego de que su titular, Manuel Ignacio Chavarría, fuera designado en la conducción de la Entidad Binacional Yacyretá y solicitara una licencia sin goce de sueldo, manteniendo estructura y personal a cargo en el Senado, una situación que generó malestar transversal en el Congreso.

Con este escenario, la sesión preparatoria será una primera prueba política del año para La Libertad Avanza en la Cámara alta, donde el desafío no será solo ordenar los cargos, sino administrar tensiones internas y externas sin alterar un equilibrio que hoy se muestra inestable.

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