Alberto busca desactivar la bomba de los precios de los alimentos

Los números de la inflación, la suba de la canasta básica y el desabastecimiento de los productos de primordiales en los comercios, pusieron al gobierno a trabajar a toda marcha en varias medidas tendientes a contener los precios en los próximos meses.

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Juan Pablo Rostirola (@jprostirola)

Y el gobierno luego de un periodo de vacaciones, que podríamos marcar desde días antes de las fiestas, gracias al plan de vacunación que les otorgó cierta paz y el manejo de la agenda, ya se puso a laburar a toda máquina. Quizás el número crítico que arrojó la canasta básica total este mes (una familia tipo necesita unos $56459 para no estar por debajo de la línea de pobreza) haya sido el “pinchazo” necesario. O a lo mejor la reunión de la pasada semana con la “Mesa de Enlace” del campo, que arrojó más dudas que certezas. Lo puntual es que en estos días el gobierno de Alberto Fernández marcará la agenda económica en varios sentidos que aquí desarrollaremos.

Se necesitan casi 3 sueldos mínimos para no ser pobre

Los índices del INDEC de este mes, marcaron números alarmantes. Una familia tipo de 2 mayores y dos niños, necesita $56459 para no ser pobres, lo que es equivalente a casi 3 sueldos mínimos. Por otra parte, se dio un incremento del 4.6% en la canasta básica alimentaria, por lo tanto hacen falta unos $23722 para comprar sólo alimentos y estar por encima de la línea de indigencia. O sea que una pareja en donde ambos adultos trabajen y perciban un sueldo mínimo cada uno ($20587), seguirán siendo pobres pese al esfuerzo. Este incremento porcentual de enero con respecto a diciembre 2020, fue de alrededor de $1041 sólo en la canasta básica alimentaria, mientras que en la canasta básica total podría haber sido aún mayor, tomando en cuenta que los servicios de transporte mantienen una tarifa prácticamente congelada desde principios de 2020.

La alarma en el gobierno deviene en que el incremento de la canasta básica es mayor que la inflación: en diciembre la inflación subió 4% contra un 4,7% de aumento de la canasta básica, por lo tanto en diciembre la inflación subió un 4% con respecto al incremento de 4.6% en la canasta alimentaria. En todo 2020, la canasta básica alimentaria tuvo un aumento 9.55% por encima de la inflación, lo que muestra que las empresas formadoras de precios están incrementando sus ganancias intencionalmente, por sobre los incrementos en los costos. Uno de los motivos principales es la suba de los commodities y la dolarización de los costos de producción en suelo nacional.

En este sentido, el pasado 10 de febrero, el presidente Alberto Fernández se reunió con los principales dirigentes de la Mesa de Enlace del sector agrícola, en donde les pidió a dichas entidades trabajar en conjunto para buscar las distorsiones y los problemas en la cadena de precios comercial, de modo que haya un aumento de precios lógico y no descontrolado en el mercado interno, como viene ocurriendo con el maíz, la carne o el aceite. Algunos medios habían agitado días antes el fantasma de que el gobierno iba a aumentar las retenciones o limitar los cupos de exportaciones, un flechazo en el “talón de Aquiles” del campo. Alberto Fernández en dicha reunión, dejó en claro que la intención es conversar y trabajar en conjunto, pero que si no hay colaboración, “o se resuelve con diálogo o lo resuelve el Estado”.

La próxima semana el gobierno también se reunirá con las empresas productoras de alimentos para discutir sobre los precios, aunque ya les marcó la cancha: en el día de ayer, la Secretaría de Comercio imputó a 11 empresas multinacionales alimenticias por faltante de productos en los comercios, reducción de la capacidad de producción intencional y retención de stocks. Si bien la multa no es de gran impacto para estas empresas, Danone, P&G, Fargo, AGD, Molinos Río de la Plata, Bunge, Unilever, Molinos Cañuelas, Potigian, Paladini y Mastellone, tendrán la posibilidad de apelar a la acusación y demostrar lo contrario. En el caso particular de las últimas cuatro firmas, la imputación se dio porque no aportaron la información solicitada por la Secretaría de Comercio. El Ministro de Producción, Matías Kulfas, dijo que la medida es para cuidar la mesa de los argentinos y que esta iniciativa se da en el marco de la Ley de Góndolas, recientemente aprobada en el Congreso.

Modificación al impuesto a las ganancias

El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Tomás Massa, impulsará una ley que busca subir el mínimo no imponible de este impuesto, para que recién se empiece a pagar tributo desde los $150 mil brutos. De ser aprobada esta medida alrededor de 1.267.000 personas dejarán de tributar. “Debemos tener un sistema tributario más progresivo. Hoy paga más en proporción al ingreso una enfermera o un barrendero que una empresa minera o un bingo” declaró Massa a otro medio gráfico. Esto si bien le daría más aire al grupo de personas afectado, no significa tampoco una medida eficaz, ya que para aquellos trabajadores formales y sindicalizados, luego de dos o tres ajustes por paritarias, dejarán nuevamente de percibir este beneficio. Lo que se debe modificar entonces, no es el monto no imponible sino la escala tributaria.

Por otra parte, se conoció que el Jefe de Gabinete Santiago Cafiero, le encargó a la SIGEN una auditoría total en la entrega del programa ATP hasta la fecha.

El gobierno se despertó de la siesta de vacaciones, y comenzó a trabajar a fondo en el control y la formación de precios, en las distorsiones en la cadena productiva y le va marcando la cancha al campo y a la industria. ¿El objetivo? En un contexto positivo a nivel macroeconómico, ya que los precios del dólar en el mercado argentino siguen a la baja o al menos continúan estables, con una economía que empieza a dar algunas muestras de reactivación y con alza en los precios internacionales de los commodities que puedan generar más ganancias para los sectores exportadores, el gobierno de Alberto Fernández busca mediante el control de precios exhaustivo que las paritarias aumenten por encima de la inflación para el año 2021.