Un ataque ruso dejó sin electricidad a varias ciudades de Ucrania y EE.UU. respondió con nuevas sanciones petroleras
Los bombardeos rusos sobre infraestructuras energéticas provocaron apagones masivos y al menos seis muertos. Washington sancionó a Rosneft y Lukoil, mientras la Unión Europea prepara un nuevo paquete de medidas contra Moscú.
Gran parte de Ucrania quedó sin electricidad este miércoles tras una serie de ataques rusos contra instalaciones energéticas que dejaron al menos seis muertos y 22 heridos, según informaron las autoridades locales. Los bombardeos, dirigidos contra redes eléctricas y gasísticas, se produjeron un día después de conocerse el aplazamiento de la cumbre entre Donald Trump y Vladimir Putin, prevista para analizar un eventual proceso de paz.
De acuerdo con el Pentágono ucraniano, los impactos se registraron principalmente en la región de Poltava, en el centro del país, y en la zona sureña de Odesa, afectando además a la capital, Kiev, donde se reportaron cortes de energía y daños materiales. El presidente Volodimir Zelenski lamentó las víctimas y advirtió que “Rusia no siente suficiente presión para poner fin a la guerra”, antes de partir en visita oficial a Noruega y Suecia.
Las fuerzas rusas intensificaron en las últimas semanas los ataques sobre infraestructuras críticas de Ucrania, una estrategia que busca debilitar la capacidad logística del país antes del invierno. En paralelo, el Ejército ucraniano intenta contener los avances rusos en Kúpiansk, un enclave ferroviario estratégico en la región de Járkov, donde los combates se recrudecieron. Analistas militares advirtieron que la superioridad numérica de Rusia le ha permitido avanzar hacia zonas centrales de la ciudad pese a la resistencia local.
Según Página/12, algunos grupos de tropas rusas se infiltraron en el área aprovechando los grandes gasoductos cercanos al río Oskil, lo que les permitió cruzar sin ser detectados por drones ucranianos. Aunque las fuerzas especiales de Kiev lograron ralentizar el avance enemigo, la situación en el frente sigue siendo crítica.
En respuesta al ataque, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció un nuevo paquete de sanciones contra las petroleras Rosneft y Lukoil, consideradas pilares del financiamiento de la maquinaria bélica del Kremlin. “Ante la negativa de Putin a poner fin a esta guerra sin sentido, sancionamos a las dos mayores empresas petroleras rusas”, declaró el secretario del Tesoro, Scott Bessent, al confirmar la medida.
El funcionario explicó que las sanciones alcanzan a las filiales y empresas vinculadas en las que las compañías sancionadas tengan más del 50% de participación, ya sea directa o indirecta. La disposición implica el bloqueo de bienes e intereses en territorio estadounidense, la prohibición de transacciones con empresas o ciudadanos de EE.UU., y la exclusión del sistema financiero norteamericano.
El presidente Donald Trump respaldó la decisión y aseguró que se trata de sanciones “masivas” orientadas a “presionar a Putin para que actúe con sensatez”. Desde el Despacho Oval, afirmó que “las conversaciones con el líder del Kremlin para poner fin al conflicto son buenas, pero últimamente no avanzan”.
Rosneft y Lukoil, responsables de casi la mitad de la producción de crudo de Rusia y del 6% del petróleo mundial, exportan unos 3,1 millones de barriles diarios. Pese a las sanciones previas, el Gobierno estadounidense busca cerrar los resquicios que permitían a las filiales continuar operando en terceros países.
En paralelo, un portavoz de la presidencia de la Unión Europea confirmó que el bloque adoptará un nuevo paquete de sanciones, el decimonoveno desde el inicio del conflicto en 2022, centrado en reducir los ingresos energéticos de Moscú. Las medidas incluyen la prohibición de importar gas natural licuado ruso durante un año y la inclusión en la lista negra de más de un centenar de petroleros de la llamada “flota fantasma”, utilizada por Rusia para evadir restricciones a la exportación de crudo.
El plan europeo también restringirá los viajes de diplomáticos rusos sospechados de espionaje, mientras los líderes del bloque se preparan para recibir al presidente Zelenski en la cumbre de Bruselas prevista para este jueves.
Desde el inicio de la invasión, en febrero de 2022, Estados Unidos ha sancionado a más de 6.000 personas y entidades rusas, intensificando las presiones económicas en respuesta a cada nueva escalada militar. Pero, lejos de frenar la ofensiva, los ataques recientes demuestran que el conflicto se mantiene en su punto más tenso, con una guerra que combina el frente bélico, la presión económica y la disputa diplomática global.

