Sube la morosidad en EE.UU. y se profundiza la brecha entre hogares

La tasa de impagos alcanzó el 4,8%, el nivel más alto en casi una década. El deterioro impacta con mayor fuerza en los sectores de menores ingresos y en los préstamos estudiantiles.

Sube la morosidad en EE.UU. y se profundiza la brecha entre hogares

 

La morosidad en Estados Unidos registró un nuevo incremento y alcanzó el 4,8%, su punto más elevado desde 2017. El dato, que abarca hipotecas, tarjetas de crédito y préstamos estudiantiles, refleja un escenario más exigente para los hogares de menores ingresos en un contexto de desaceleración del mercado laboral y aumento sostenido del costo de vida.

La cifra surge del Informe Trimestral sobre Deuda y Crédito de los Hogares elaborado por la Reserva Federal de Nueva York. Allí se observa que el porcentaje de créditos con algún tipo de atraso creció desde el 4,5% del trimestre previo hasta el 4,8% en el cierre del año.

De acuerdo con el reporte, la morosidad hipotecaria grave también mostró un avance: 1,4% de las hipotecas ingresaron en esa categoría durante el cuarto trimestre, frente al 1,09% del período anterior. No obstante, desde la Fed matizaron la lectura, señalando que el 1,3% de las hipotecas presentó problemas serios durante el último año, un nivel comparable al promedio histórico fuera del período crítico de la Gran Recesión.

Según consignó Ámbito a partir de los datos oficiales, el foco de preocupación se concentra en áreas de menores ingresos y en regiones donde el mercado laboral o inmobiliario atraviesa un deterioro más marcado. En esos segmentos, la morosidad hipotecaria crece a un ritmo superior al promedio nacional.

El componente más sensible continúa siendo la deuda estudiantil. Cerca del 9,6% de estos préstamos acumula al menos tres meses de atraso, una cifra que refleja el impacto de la finalización de la moratoria implementada durante la pandemia. El flujo hacia situaciones de mora grave en este segmento alcanzó el 16,2%, un salto considerable frente al trimestre previo.

El panorama describe una economía con comportamientos divergentes. Mientras los hogares de mayores ingresos sostienen el consumo gracias a la valorización de activos financieros e inmobiliarios, los sectores más vulnerables enfrentan mayores dificultades para cumplir con sus obligaciones crediticias.

En recientes declaraciones, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, reconoció esta dinámica diferenciada: los hogares con mayor patrimonio se benefician del incremento en el valor de acciones y bienes raíces, mientras que los de menores recursos ajustan su gasto ante la presión inflacionaria.

En conjunto, el aumento de la morosidad no configura aún una crisis sistémica, pero sí revela tensiones crecientes en los estratos más bajos de ingresos. El comportamiento de estos indicadores será clave para evaluar si la economía estadounidense mantiene su ritmo de expansión o si la desaceleración del empleo y el encarecimiento del crédito comienzan a erosionar la estabilidad financiera de más hogares.

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