Roberto Sánchez se afianza en el segundo lugar y crece la tensión política en Perú

Con el avance del escrutinio electoral, el candidato de izquierda amplía su ventaja sobre Rafael López Aliaga y se encamina al balotaje frente a Keiko Fujimori, en medio de denuncias de fraude y fuertes cuestionamientos al proceso electoral.

 

La disputa electoral en Perú atraviesa horas de máxima tensión política mientras avanza el conteo oficial de votos de las elecciones presidenciales. Con más del 93% de las actas contabilizadas, el candidato de izquierda Roberto Sánchez consolida el segundo lugar y se acerca a la posibilidad de disputar la segunda vuelta frente a Keiko Fujimori, quien encabezó la primera ronda electoral.

Sánchez, identificado políticamente con el expresidente Pedro Castillo, mantiene una ventaja ajustada sobre el dirigente ultraderechista Rafael López Aliaga. Aunque la diferencia ronda apenas algunos miles de votos, los últimos resultados oficiales muestran una tendencia favorable al candidato de izquierda, especialmente por el peso de las regiones andinas donde obtuvo un fuerte respaldo electoral.

Frente a este escenario, López Aliaga endureció sus críticas contra el proceso electoral y denunció irregularidades sin presentar pruebas concretas. El dirigente conservador llegó incluso a reclamar la anulación de los comicios y exigió nuevas jornadas de votación en Lima, planteos que fueron cuestionados por especialistas y autoridades electorales por carecer de sustento legal.

Según publicó Página/12, el clima de confrontación se profundizó en paralelo a la renuncia de Piero Corvetto, jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). El funcionario dejó el cargo en medio de fuertes cuestionamientos por problemas logísticos registrados durante la jornada electoral, que incluyeron demoras en la entrega de material y mesas que no pudieron abrir en tiempo y forma.

La crisis institucional generó además nuevas críticas hacia el sistema electoral peruano y reavivó tensiones que remiten a las elecciones presidenciales de 2021, cuando sectores de derecha denunciaron fraude tras la victoria de Pedro Castillo. Distintos dirigentes políticos y organizaciones sociales advirtieron sobre el riesgo de desconocer los resultados electorales y reclamaron respeto por el voto popular.

Desde el entorno de Sánchez convocaron a movilizaciones en defensa del proceso democrático y denunciaron una campaña de presión política y mediática impulsada por sectores conservadores. Referentes cercanos al candidato sostienen que existe una ofensiva destinada a cuestionar la legitimidad de los resultados y debilitar las instituciones electorales del país.

Mientras continúa el recuento de las actas observadas, el escenario político peruano permanece marcado por la incertidumbre y la polarización. La definición final podría demorarse varias semanas, en un contexto donde crecen las tensiones entre los distintos sectores políticos y aumenta la preocupación sobre la estabilidad institucional del país.

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