Las Fuerzas Armadas de Ecuador dicen que no permitirán que protestas indígenas derriben a Lasso

El ministro de Defensa, Luis Lara, dijo que la democracia está en “serio riesgo” en Ecuador. Ayer, la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador denunció una fuerte represión con al menos un muerto.

Las Fuerzas Armadas de Ecuador dicen que no permitirán que protestas indígenas derriben a Lasso

 

El ministro de Defensa de Ecuador, Luis Lara, dijo que la democracia está en “serio riesgo” en ese país, horas después de que el presidente Guillermo Lasso declarara el estado de excepción en seis provincias con miras a sacar de las calles al movimiento aborigen que desde hace nueve días mantiene paralizadas zonas del país.

“Se trata de un intento deliberado para utilizar la violencia (…) para atentar en contra de la democracia y amenazar las instituciones. Las Fuerzas Armadas no permitirán que se intente romper el orden constitucional o cualquier acción en contra de la democracia o las leyes”, enfatizó Lara, escoltado por la plana mayor de las Fuerzas Armadas.

El mensaje llega horas después de que Lasso decretara un nuevo estado de excepción para derogar el decreto aprobado el 17 de junio en respuesta al paro de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie).

El nuevo decreto, que también tendrá una duración de 30 días, afectará a las provincias de Chimborazo, Tungurahua, Cotopaxi, Pichincha, Pastaza e Imbabura, donde “se concentra la mayoría de actos violentos que atentan contra la integridad física de las personas”, según el comunicado de la Presidencia.

Lasso aprobó el nuevo decreto horas antes de una sesión de la Asamblea Nacional para discutir en un pleno una moción para derogar la anterior medida, a la que algunos grupos se oponían.

Sin embargo, al derogar la medida y ordenar una nueva muy similar, la asamblea no se pudo sentar a debatir y Lasso obtuvo tiempo para mantener la medida restrictiva.

Según el diario ecuatoriano El Comercio, la bancada del movimiento indígena Pachakutik (72) -brazo político de la Conaie- junto a la bancada del expresidente Rafael Correa (6) y otros disidentes de la Izquierda Democrática juntaban 80 votos para eliminar el estado de excepción, 10 más que la mayoría absoluta.

El lunes por la noche, miles de manifestantes indígenas de las provincias de Tungurahua, Chimborazo, Cotopaxi, entre otras, llegaron a Quito como parte de las acciones del paro nacional que demanda el cumplimiento de diez puntos de un manifiesto que impulsa la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie).

Miles de indígenas bloquearon este martes una importante vía de Quito y fueron dispersados por la policía con gases lacrimógenos en su noveno día de protestas, mientras las fuerzas armadas prometieron defender la democracia contra lo que consideran una “grave amenaza”.

En su presentación junto a las FFAA, en la que no respondió preguntas, Lara reprochó que las acciones de protesta en las que se destruyen bienes públicos y privados tienen el “consentimiento de quienes organizan estas actividades”.

“La mano del narcotráfico y la delincuencia organizada está detrás”, agregó el ministro y convocó a la ciudadanía a activar una defensa por la paz y la democracia.

Ya de madrugada se había dado un enfrentamiento con la fuerza pública en el sector de El Trébol y el centro de Quito para llegar hasta la Universidad Salesiana y pernoctar ahí para continuar con las acciones. En este sitio se mantuvieron descansando hasta recibir las nuevas instrucciones de sus líderes.

Y este martes, se repitió la represión cuando unos 500 indígenas chocaron con la policía al salir de la Universidad con la idea de llegar a Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE), que fue tomada por las fuerzas de seguridad.

Para frenar ese avance, policías antimotines lanzaron bombas lacrimógenas a los manifestantes, que con los ojos llorosos por el gas se dispersaron y luego volvieron a reagruparse.

La Casa de la Cultura fue tradicionalmente el lugar que acoge a indígenas que protestan contra los gobiernos de turno.

Después del primer roce con los uniformados, el grupo avanzó al menos dos cuadras, acercándose hasta su objetivo, pero otro grupo de policías advertía a través de altoparlantes que debían protestar “en paz”.

“Bajen las armas, somos pueblos de paz”, exclamaban los indígenas al otro lado de la calle, con escudos fabricados con señales de tránsito y tachos de basura y pirotécnica artesanal, describió la agencia AFP.

El sitio Primicias mostró imágenes de la Policía en las que advertía que “no se pueden mezclar los pacíficos con los violentos” y avisaba que haría “uso progresivo de la fuerza”.

Además, mostró que el centro histórico de la capital está casi desierto y muy custodiado.

El Gobierno insiste en que la Conaie no tiene intención de buscar soluciones y los acusa de provocar un alza de los precios por el cierre de rutas y de poner en riesgo a los enfermos por prohibir el paso de ambulancias.

También le reprocha a la organización por no haber aceptado el paquete de medidas anunciado el 17 de junio, que incluía la declaración de emergencia en el Sistema de Salud Pública del país, el aumento a 55 dólares del bono al desarrollo humano, o un subsidio de hasta el 50 % del precio de la urea (fertilizante) para pequeños y medianos productores.

Ecuador pierde unos 50 millones de dólares por día a raíz de las protestas, sin tomar en cuenta el sector del petróleo, el principal producto de exportación, según cifras oficiales.

La estatal Petroecuador registra una pérdida acumulada de casi 64.300 barriles de la producción total debido a que más de 230 pozos están “apagados” por las manifestaciones en la Amazonía.

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