La justicia de Brasil le prohibió salir del país a Flávio Bolsonaro tras el balotaje
La Policía Federal lo citó para que entregue su pasaporte en el marco de dos investigaciones por presunta corrupción: una por lavado de dinero a través de casas de apuestas deportivas y otra por el escándalo del Banco Máster. El juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes requirió el documento.

Flávio Bolsonaro quedó en una delicada situación judicial. La Policía Federal de Brasil lo citó para que entregue su pasaporte, una incautación que persigue evitar una posible fuga del país como le sugirió su hermano menor Eduardo desde Estados Unidos. El organismo de seguridad lo tenía en la mira desde antes de la elección y, después de la derrota con Lula, el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes requirió su documento.
Al excandidato presidencial se lo investiga por dos causas de presunta corrupción. Una por lavado de dinero a través de casas de apuestas deportivas y otra por el escándalo del Banco Máster, del detenido Daniel Vorcaro, el empresario que dejó un tendal en el sistema financiero y gozaba de favores políticos. Esta última se originó en el dinero que recibió para realizar una película sobre su padre, Jair Bolsonaro.
La noche del balotaje, rodeado de familiares y amigos, Flávio acompañó la noticia de su derrota. Estaba junto a su esposa, Fernanda Antunes Figueira, una cirujana dentista, quien ya no podrá ser primera dama. La noticia que llegaba desde la televisión lo dejó congelado. Menos de veinticuatro horas después quedaba sujeto a la justicia, donde el clan Bolsonaro tiene aliados y enemigos.
El presidente Donald Trump ensayó un tibio apoyo a Bolsonaro. Declaró que las elecciones habían sido «amañadas» y agregó: «Sinceramente no tomé partido, pero la imagen que dio es pésima. No apoyé a nadie ni respaldé nada. Pero vi las elecciones y parecían muy, muy corruptas». Un socio político de la familia Bolsonaro llegó a proponer elevar los aranceles económicos para Brasil con el objeto de moderar la situación judicial de Jair Bolsonaro, una celebrity carcelaria pero VIP, en prisión domiciliaria por golpista y con una condena a cumplir de 27 años y tres meses.
Flávio tiene problemas serios con el Supremo de su país. En uno de los casos es sospechoso, junto al abogado Willer Tomaz, de lavar dinero por medio de plataformas de apuestas. El ministro De Moraes determinó el bloqueo de hasta 6.000 millones de reales en bienes o valores del letrado, además de la quiebra de su confidencialidad bancaria, fiscal y de divisas. El magistrado también ordenó la suspensión de las actividades económicas, financieras y empresariales de compañías vinculadas a Tomaz y ahora le pidió la entrega de su pasaporte al candidato derrotado.
Informes de la Policía Federal señalan que Bolsonaro figuraba con privilegios de usuario top en una cuenta bancaria vinculada a la empresa Álcazar Holdings, que pertenece al abogado. Las fugas concretadas o en grado de tentativa se han vuelto un clásico en la historia reciente de Brasil desde que miles de bolsonaristas tomaron y destruyeron el Palacio del Planalto en Brasilia y después huyeron a países limítrofes y sobre todo a la Argentina, donde varios siguen viviendo. Un caso célebre fue el del exdiputado Alexandre Ramagem, del Partido Liberal, aliado de Flávio, que dejó el territorio nacional por la frontera con Guyana en vísperas de ser condenado por el Supremo en la causa del intento de golpe. Otro parlamentario, su hermano Eduardo, también del PL, le sugirió que debería dejar Brasil si perdía en las urnas, como finalmente sucedió.
Pero no es solo con el juez De Moraes que tiene problemas el hermano mayor. Otra investigación en la que está involucrado en el Supremo, bajo la órbita del ministro André Mendonça, es por la financiación de la película «Dark Horse». La Policía Federal está detrás de la participación de Flávio en la obtención de recursos del multimillonario detenido Vorcaro, dueño del Banco Máster. El objetivo de ese vínculo fue viabilizar la producción cinematográfica sobre su padre, el expresidente. Mensajes y audios analizados por los investigadores probarían que participó de tratativas con Vorcaro para financiar el proyecto del filme que pretendía glorificar la figura de Jair Bolsonaro. Un proyecto que no llegó a estrenarse en Brasil y que posiblemente se recuerde como un fracasado intento de publicidad electoral.
