La guerra en Irán se expande y profundiza la crisis regional en Medio Oriente

Israel movilizó 100.000 reservistas y amplió sus bombardeos a Irán y Líbano. Teherán respondió con nuevas oleadas de misiles contra bases estadounidenses y aliados en la región.

 

El conflicto desatado tras los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán continúa escalando y ya impacta de forma directa en al menos ocho países de Medio Oriente. Lejos de una desescalada, las operaciones militares se intensificaron con nuevos frentes abiertos en el Líbano, el Golfo Pérsico y ataques cruzados que involucran instalaciones estratégicas.

El Ejército israelí confirmó bombardeos de gran escala en Teherán, incluyendo objetivos vinculados al Ministerio de Inteligencia iraní, la Fuerza Quds y la sede de la radio y televisión estatal (IRIB). Además, anunció la movilización de cerca de 100.000 reservistas para reforzar las fronteras con Siria y Líbano. En paralelo, amplió su ofensiva sobre territorio libanés en respuesta a ataques de Hezbolá.

En el Líbano, las autoridades informaron al menos 52 muertos y 154 heridos tras los bombardeos israelíes, con casi 30.000 desplazados distribuidos en más de 160 centros de refugio. Las explosiones se registraron en el sur del país, el Valle de la Bekaa y en los suburbios de Beirut. El gobierno libanés intentó contener la escalada ordenando a Hezbolá cesar actividades militares.

Por su parte, la Guardia Revolucionaria iraní anunció una nueva oleada de ataques con misiles y drones contra bases estadounidenses en Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, además de objetivos en Israel. También se reportaron ataques contra instalaciones energéticas en Qatar y Emiratos, incendios en depósitos de combustible y suspensión de vuelos en el aeropuerto de Dubái. Según informes oficiales iraníes, desde el inicio del conflicto se han atacado decenas de objetivos estratégicos y militares.

El conflicto generó impactos inmediatos en los mercados financieros, con alzas en el precio del petróleo y el dólar, mientras las bolsas internacionales registraron caídas pronunciadas. La incertidumbre se amplifica ante la falta de señales diplomáticas claras y la advertencia del presidente estadounidense de que la guerra podría extenderse varias semanas o más.

En Irán, tras la muerte del líder supremo Alí Jamenei, el poder quedó en manos de una conducción provisional. Teherán designó a un nuevo ministro de Defensa interino y convocó movilizaciones en homenaje al líder fallecido. La Media Luna Roja iraní informó que las víctimas fatales superan las 550 personas desde el inicio de las hostilidades.

China expresó su respaldo a Irán y llamó a frenar las operaciones militares, mientras que Rusia también manifestó preocupación por la escalada. Sin embargo, hasta el momento no se registran avances concretos hacia un alto el fuego.

Con ataques en múltiples frentes, desplazamientos masivos y riesgo de interrupciones energéticas, el conflicto se consolida como una crisis regional de alta intensidad con proyecciones globales, en un escenario donde las potencias involucradas mantienen posiciones firmes y la diplomacia permanece relegada.

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