La Casa Blanca selló acuerdos energéticos con Venezuela tras la captura de Maduro
Durante una visita oficial a Caracas, altos funcionarios estadounidenses y representantes venezolanos acordaron una “asociación productiva” en materia petrolera, en medio de la flexibilización de sanciones y cambios legislativos en el sector energético.
En un giro significativo de su política exterior en América Latina, la Casa Blanca confirmó la concreción de acuerdos petroleros con autoridades de Venezuela tras la reciente captura del presidente Nicolás Maduro. La visita del secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, a Caracas marcó el primer encuentro de alto nivel entre ambas partes desde el episodio ocurrido a principios de año, y se centró en consolidar una cooperación energética de largo plazo.
El encuentro oficial realizado en el Palacio de Miraflores fue encabezado por la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y contó con la participación de representantes de Petróleos de Venezuela S.A. y diplomáticos de ambos países. Allí, las delegaciones abordaron el establecimiento de una “asociación productiva a largo plazo” que incluye proyectos conjuntos en sectores como petróleo, gas, minería y electricidad.
Según información oficial difundida por Washington, la visita tuvo como propósito revisar una agenda energética que beneficie a ambos países y avanzar en la idea de “restaurar la prosperidad, la seguridad y la protección” tanto para Venezuela como para Estados Unidos y la región occidental. El Departamento de Energía estadounidense destacó además el compromiso del presidente Donald Trump con transformar la relación bilateral, en sintonía con medidas que han flexibilizado sanciones y permitido a empresas norteamericanas participar en la comercialización del petróleo venezolano.
Esta cooperación se produce en medio de cambios normativos en Venezuela tras la reciente reformulación de su Ley de Hidrocarburos, que abre más espacios para la inversión privada en un sector que históricamente fue dominado por el Estado, y tras la decisión de Washington de autorizar la venta y transporte de crudo venezolano por parte de empresas estadounidenses, con operaciones iniciales que habrían generado cientos de millones de dólares.
Aunque no ha sido divulgado un cronograma detallado de proyectos, ambas partes coincidieron en que la ampliación de la cooperación energética podría incluir inversiones en producción, exportación y modernización de infraestructura petrolera. El gobierno de Estados Unidos subrayó que la iniciativa se enmarca en el respeto por la soberanía energética de Venezuela y en una relación bilateral renovada tras años de tensiones y sanciones.
El contexto geopolítico en el que se inscribe este acuerdo es complejo, marcado por el intento de reintegrar a Venezuela en los mercados globales de energía y por el interés estadounidense en asegurar suministros en un momento de volatilidad en los mercados petroleros. La evolución de estos acuerdos y su implementación será observada de cerca tanto por actores internacionales como por la industria energética global.

