Keiko Fujimori lidera los sondeos en Perú y apunta a su cuarto balotaje consecutivo
Las elecciones no terminaron el domingo: problemas logísticos impidieron votar a 63.000 personas y la jornada se extendió al lunes. Seis candidatos pelean en empate técnico por el segundo lugar.
Las elecciones presidenciales de Perú dejaron este domingo un resultado provisorio y un escándalo institucional. Según dos mediciones a boca de urna, Keiko Fujimori lidera con alrededor del 16,5% de los votos y se encamina a disputar por cuarta vez consecutiva el balotaje del 7 de junio, según informó Página 12 desde Lima. Sin embargo, la jornada electoral no cerró el domingo: por problemas logísticos, el material electoral no llegó a 215 mesas en 15 centros de votación de Lima, lo que impidió votar a 63.000 electores. El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) dispuso que esas personas pudieran hacerlo el lunes, en una decisión que llegó dos horas después del cierre y que, paradójicamente, se anunció cuando las proyecciones a boca de urna ya habían sido difundidas.
Con un margen de error de tres puntos, seis candidatos pelean en empate técnico por el segundo puesto. Las dos encuestadoras —Ipsos y Datum— los ubican en distinto orden. Los cuatro con mayores chances son el izquierdista Roberto Sánchez, el ultraderechista Rafael López Aliaga, el centroderechista Jorge Nieto y el populista Ricardo Belmont. Según Ipsos, el segundo lugar es para Sánchez con el 12,1%, seguido de Belmont (11,8%), López Aliaga (11,0%) y Nieto (10,7%). Datum, en cambio, pone a López Aliaga segundo con el 12,8%, seguido de Nieto (11,6%), Belmont (10,5%) y Sánchez (10,0%). “Técnicamente, desde el puesto dos hasta el siete están en empate estadístico”, aclaró Urpi Torrado, directora de Datum.
La dispersión del voto entre 35 candidatos —un récord— y la fragmentación de las fuerzas democráticas favorecieron el regreso de Fujimori a la cima, pese a que llega con uno de los apoyos más bajos de su historia electoral. A sus 50 años, mantiene un alto rechazo vinculado al régimen de su padre, el dictador Alberto Fujimori, condenado por crímenes de lesa humanidad y corrupción. En sus dos últimas derrotas —2016 y 2021— no reconoció los resultados y denunció fraudes que todos los observadores internacionales descartaron. El día de las elecciones, antes de ir a votar, visitó la tumba de su padre en el cementerio, un gesto leído como una declaración de identidad política.
Los escenarios del balotaje son múltiples. Si Sánchez accede al segundo puesto, se repetiría un esquema similar al de 2021, cuando Pedro Castillo —a quien Sánchez reivindica— derrotó a Fujimori. Si López Aliaga queda segundo, el balotaje enfrentaría a dos candidatos de la ultraderecha. Nieto, en tanto, representa la apuesta por la recuperación institucional, mientras que Belmont es el comodín populista de difícil clasificación ideológica.
El contexto que rodea estas elecciones es de profunda crisis política: ocho presidentes en diez años, un Congreso dominado por una coalición de derecha y ultraderecha que aprobó leyes de impunidad para violadores de derechos humanos y corruptos, y una ciudadanía hastiada de una clase política sin credibilidad. Los más de 60.000 electores que votarán este lunes lo harán conociendo los sondeos, lo que podría inclinar algunos votos hacia opciones estratégicas.

